Introducción
La electricidad daña los tejidos al transformarse en energía
térmica. El daño tisular no ocurre únicamente en el lugar de contacto con la
piel, sino que puede abarcar a tejidos u órganos subyacentes a la zona de
entrada o de salida de la corriente. El grado de lesión tisular depende de
varios factores:
- Intensidad de la corriente (en amperios), la cual, a su vez,
depende del voltaje y de la resistencia de los tejidos al paso de la corriente
(Intensidad = voltaje/resistencia). Habrá más daño a mayor voltaje y menor
resistencia. Las lesiones más severas se producen por corrientes de alto
voltaje (mayor de 1000 voltios), pero una descarga “doméstica” con una
corriente alterna de 110 voltios, puede ser mortal. La resistencia de los
tejidos es variable; como orientación, en la tabla 1 se recogen varios tejidos
ordenados de mayor a menor resistencia.
- Hueso
- Grasa
- Tendones
- Piel seca
- Piel mojada
- Músculo
- Tejido nervioso
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| Tabla 1.- Tejidos corporales ordenados de mayor a menor resistencia |
- Trayecto de la corriente a través del cuerpo: si se pueden
identificar los puntos de entrada y de salida (donde hallaremos carbonización
de la piel, denominada necrosis coagulativa), se puede sospechar el
pronóstico y la gravedad del proceso valorando los tejidos que han podido ser
dañados por la corriente. Recordemos que los tejidos más superficiales se
enfriarán antes que los profundos, por los que el calentamiento puede
ocasionar lesiones más graves. En general, son peores los trayectos
“horizontales” (por ejemplo, brazo-brazo), que los verticales (como
hombro-pierna).
- Duración del contacto con la corriente; a mayor tiempo de
exposición, peores consecuencias. Tengamos además en cuenta otra
consideración: la corriente alterna suele producir más daños que la corriente
continua.
NOTA: El rayo constituye un caso especial: puede
originar descargas de hasta 100.000.000 de voltios, con una energía de hasta
200.000 amperios. Es corriente directa, y suele producir mínimas quemaduras
superficiales con patrón en forma de araña o arborescente y sin alteraciones
metabólicas; sin embargo, es habitual la asistolia.
Manifestaciones clínicas
Las lesiones por electricidad poseen algunas peculiaridades
que las diferencian de meras quemaduras, y que hay que recordar y tener en
cuenta. Las lesiones cutáneas engañosamente pequeñas, pueden quedar superpuestas
a amplias zonas de músculo y otros tejidos desvitalizados y necrosados que
pueden liberar cantidades significativas de mioglobina y potasio, pudiéndose
producir una insuficiencia renal aguda (IRA) e hiperpotasemia si no se mantiene
una adecuada diuresis. Son frecuentes, así mismo, los síndromes compartimentales
por edema muscular.
La causa más frecuente de muerte inmediata es la parada
cardiaca por asistolia o fibrilación ventricular. Puede haber parada
respiratoria primaria por el paso de corriente a través del cerebro, o por
tetanización de los músculos respiratorios. En el primer caso es frecuente el
estado de coma, y puede desarrollarse edema cerebral en las horas o días
siguientes.
Las complicaciones que pueden aparecer tras una descarga
eléctrica aparecen resumidas y organizadas por aparatos en la tabla 2.
| Aparato circulatorio |
- Corazón:
- Fibrilación ventricular (alto voltaje)
- Asistolia (rayo)
- Arritmias, incluyendo bradiarritmias
- Vasos sanguíneos: Obstrucción vascular con necrosis
secundaria
- Sangre: Hemólisis
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| Aparato respiratorio |
- Parada respiratoria
- Edema orofaríngeo que puede ocasionar asfixia
- Aspiración pulmonar
- Contusión pulmonar
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| Aparato nervioso |
- Central:
- Pérdida de conocimiento; desorientación
- Cefalea persistente
- Edema cerebral; convulsiones
- Hemorragia crebral o subaracnoidea
- Periférico:
- Lesiones medulares
- Neuropatía periférica
- Distrofia simpática refleja
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| Aparato locomotor |
- Músculo:
- Necrosis muscular con mioglobinuria
- Síndrome compartimental
- Huesos: Fracturas; luxaciones; lesiones vertebrales
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| Aparato digestivo |
- Dilatación gástrica; vómitos
- Hemorragia digestiva
- Úlceras de yeyuno e ileon
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| Aparato urinario |
- Necrosis tubular renal por mio o hemoglobinuria
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| Órganos de los sentidos |
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| Complicaciones metabólicas |
- Acidosis metabólica
- Hiperpotasemia por necrosis muscular
- Hipotermia
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| Tabla 2.- Complicaciones de descargas eléctricas o rayo. |
Tratamiento
La primera medida prehospitalaria a tomar es el aislamiento
de la víctima, separándola de la corriente eléctrica con precaución de no tocar
el conductor: cortar antes la corriente, utilizar si es posible guantes fuertes
de goma o un objeto no conductor.
1. Actitud en el lugar del accidente
Si hay paro cardiorrespiratorio han de iniciarse las
maniobras de reanimación en el lugar del accidente mediante reanimación
cardio-pulmonar básica (RCP), o avanzada si se dispone, hasta que la víctima se
recupere, incluyendo por tanto, durante el trayecto al hospital más cercano en
UVI móvil. Se recomienda prolongar los intentos de reanimación en parada
cardiaca post-descarga eléctrica, ya que se ha podido reanimar a los pacientes
después de 4 horas de parada. La midriasis en estos casos carece, por tanto, de
carácter diagnóstico y pronóstico. Además puede darse el caso de que los
músculos respiratorios estén en situación de parálisis, por la electricidad
recibida, durante más tiempo que el miocardio, pudiendo haber reanimación
cardiaca y persistir la parada respiratoria de origen periférico por parálisis
muscular.
2. Actitud durante el traslado
Bien durante el traslado, o bien durante la espera de la
ambulancia, si se dispone de medios para ello, se ha de prestar atención a los
siguientes aspectos:
- Como ya se ha comentado, es frecuente que la víctima entre el ritmo
cardiaco de fibrilación ventricular, por lo que la monitorización ha de ser
inmediata, y se seguirá de la actuación por protocolos estandar.
- La vía aérea ha de estar permeable. Para ello y para prevenir la
aspiración pulmonar, se aconseja la intubación traqueal precoz.
- Se han de buscar los puntos de entrada y de salida de la lesión, para
establecer una estimación de los tejidos dañados.
- De forma rutinaria se aconseja administrar manitol 20% 1-2 gr/kg de peso,
para prevenir la mio o hemoglobinuria, salvo en los casos de lesión por rayo.
- Se abrigará el paciente para evitar la hipotemia.
- En caso de presentar convulsiones, se aconseja la administración
intravenosa de diacepan, de 3 a 10 mg
3. Tratamiento hospitalario
Respecto al tratamiento en el hospital, éste no difiere mucho
del del resto de quemaduras térmicas, salvo alguna pequeña variante.
- La monitorización ha de ser inmediata, dependiendo el tratamiento del
trazado. Esta monitoriazación se debe mantener durante al menos 48-72 horas.
- Si no se ha intubado, ha de hacerse de forma precoz. En el caso de que el
paciente presente quemaduras orofaríngeas, habrá que realizar una
traqueostomía urgente para evitar estenosis y la imposibilidad de paso de
aire.
- La fluidoterapia se hará en función de las necesidades calculadas,
manteniendo una diuresis mínima de 100 ml/hora en presencia de mioglobinuria o
hematuria.
- Durante 3-5 días deben hacerse analíticas de sangre y orina, incluyendo al
menos una gasometría. Habrá que prestar una especial atención a la
albuminuria, mio o hemoglobinuria o cilindruria, para controlar la aparición
de una insuficiencia renal aguda. Si se produjera esta situación se debe
evitar la sobrecarga excesiva de líquidos mediante el control de la presión
venosa central, y está indicada la hemodiálisis periódica y la alcalinización
de la orina. En el caso de que haya una acidosis metabólica severa se
administrará bicarbonato en cantidad moderada (50-100 mEq i.v), controlando el
pH sanguíneo.
- La exploración física de la víctima ha de hacerse completa, valorando
posibles fracturas, luxaciones o lesiones dérmicas, así como los pulsos
arteriales y perfusión periférica; si hay compromiso vascular por síndrome
compartimental, está indicada la fasciotomía.
- No se debe olvidar la administración de la vacuna antitetánica si el
estado vacunacional del paciente no es correcto, puesto que los quemados por
corriente eléctrica son más propensos a desarrollar tétanos.
- También está indicado el desbridamiento precoz de escaras para evitar la
sepsis por anaerobios, e incluso de forma quirúrgica, en cuanto el paciente se
encuentre estable. En caso de amputación del mienbro, la herida ha de dejarse
abierta y llevar de nuevo al paciente al quirófano en 24-48 horas para
reexaminar la amputación. Si no se advierte mayor necrosis cabe usar un cierre
en "salchicha", sin embargo, a menudo la pérdida cutánea es tan extensa que ha
de cubrirse con injertos.
- La mayoría de los autores desaconsejan el uso de antibioterapia
profiláctica, salvo en necrosis tisulares importantes, que para evitar la
miositis por Clostridium ha de administrarse penicilina G sódica a una dósis
de 3. 10 6 UU i.v cada 4 horas hasta que todos los tejidos dañados hayan sido
eliminados.
- Una quemadura que es peculiar en los niños es la que abarca la comisura
labial y puede producirse al chupar el pequeño el extremo de una conexión con
corriente como un enchufe. De manera típica la lesión es blanca perlada,
propia de una quemadura de espesor total, y la hemorragia de la arteria labial
es lo suficientemente frecuente para justificar la hospitalización inicial.
Suele preferirse la desbridación temprana, pues consiguen una muy buena
cicatrización con mínimos defectos.
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