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Tumores benignos de la mama

Autor: Dr. Javier Martínez-Guisasola Campa
Tomado de: http://www.uninet.edu

Se define como "tumor" a toda neoformación que origina efecto masa, y por "benigno" cuando presenta exclusivamente crecimiento local sin infiltración de tejidos vecinos ni capacidad de enviar metástasis ganglionares y/o a distancia.

Hoy en día definir exactamente los tumores benignos de la mama presenta ciertas dificultades debido a que los diferentes autores realizan clasificaciones diferentes, más o menos amplias, y también por que actualmente se está planteando que el fibroadenoma, tumor benigno más frecuente, tendría que considerarse como una mastopatía.

Algunos de los procesos aquí descritos no son auténticas neoplasias benignas, si no más bien fenómenos hamartomatosos o malformativos, pero con una presentación y evolución clínica de tipo tumoral benigno.

Clasificación

Fibroadenoma

Es el tumor benigno más frecuente de la mama, si bien se discute hoy su clasificación como verdadero tumor benigno o como una mastopatía o como una "alteración del normal desarrollo e involución", ya que su histogénesis es una proliferación de los condutos terminales normales relacionada con los estrógenos circulantes.

Etiológicamente, se trata de una lesión estrógeno-dependiente, los cuales originan una proliferación de los conductos terminales, por lo que sufre cambios en relación al embarazo y/o a la ingesta de anovulatorios, habiendose demostrado la secreción intratumoral de leche.

Presenta receptores celulares para los estrógenos y sobre todo para la progesterona, que sufren variaciones en relación al ciclo menstrual.

La incidencia es de un 7-12% de las consultas por alteraciones mamarias, siendo el tercer tumor más frecuente después del cáncer y del quiste.

Ocurre principalmente en la mujer joven, entre los 15 y 30 años, aunque puede observarse a cualquier edad, pero la máxima incidencia se sitúa en la tercera década.

La edad es un importante criterio de diagnóstico diferencial, posiblemente el principal, entre éste y el quiste, ya que éste último es de aparición más tardía.

La anatomía patológica demuestra una composición mixta fibroepitelial que macroscópicament e aparecen como tumores redondeados u ovales, no encapsulados pero bien delimitados del parénquima circundante, con plano de clivaje neto cuyo crecimiento es limitado y con dependencia hormonal.
A la sección se observa una estructura sólida, lobulada y blanquecina, de aspecto homogéneo o con hendiduras que resaltan el patrón lobular.
Microscópicamente se compone de proliferación mixta de tejido epitelial y estromal, idéntico al lóbulo hiperplásico, observandose al microscopio conductos bien desarrollados rodeados por tejido conjuntivo periductal hiperplásico, en conjunto se aprecia un equilibrio entre la proliferación epitelial y la estromal.
El componente epitelial lo constituyen conductillos mamarios de estructura y celularidad normal.
Los conductillos aparecerán más o menos comprimidos en función de la proliferación del estroma y puede sufrir fenómenos de metaplasia apocrina y más rara vez escamosa.
Las células epiteliales pueden presentar cambios hiperplásicos tanto focales como generalizados, pero es muy infrecuente la evolución hacia carcinoma de los focos de hiperplasia atípica, es más frecuente la infiltración del fibroadenoma por un carcinoma adyacente, ante la presencia de los dos procesos hay que excluir el carcinoma extrínseco al fibroadenoma.
El componente estromal lo constituyen elementos celulares fibroblásticos y abundante tejido conjuntivo rico en fibras de colágena, pudiendo presentar fenómenos involutivos entre los que destaca la hialinización.
En ocasiones el estroma asocia transformación mixoide lo que origina tumores de mayor tamaño en los cuales el estroma predomina sobre el epitelio.
El estudio estromal es quién permite difenciar estos tumores del t. phyllodes que presentará una celularidad densa y atípica, y con el hamartoma en donde apreciaremos en el estroma otros tejidos diferentes al conectivo.

La citología del fibroadenoma demuestra células ductales homogéneas y densas, que forman placas que pueden ramificarse con núcleos sueltos, y que pueden asociar células mioepiteliales.
Además se aprecian fragmentos irregulares de estroma con células fibroblásticas y sustancia de fondo serolipídica.

La clínica de la tumoración indica su crecimiento expansivo aunque carente de cápsula, presenta bordes nítidos y móvil en el espesor del tejido mamario.

El tamaño habitual oscila entre 1 y 3 cm. aunque puede alcanzar los 5-7 cm. denominandose fibroadenoma gigante. El crecimiento es lento, presentando un tiempo de duplicación de 2-6 meses, y se suele detener en los 2-3 cm, se acepta que a partir de los 25-30 años ya no crece e inicia fenómenos de involución.

La evolución es variable pudiendo crecer, estacionarse o incluso regresar, ello en función de la edad de la mujer. Durante el inicio de la adolescencia, durante el embarazo y durante la ingesta de anticonceptivos, periodos en los que existe un incremento en la secreción de estrógenos, los fibroadenomas crecen con rapidez. Por el contrario, con el inicio de la menopáusia pueden reducir su tamaño e incluso desaparecer.

Una variedad importante a destacar es el fibroadenoma juvenil que se presenta en chicas por lo general menores de 20 años, tiene un crecimiento rápido pudiendo alcanzar los 10-20 cm. Presenta gran riqueza y actividad celular, planteando diagnóstico diferencial con el t. phyillodes de extraña presentación en la juventud.

En un 10-20% de las ocasiones se presentan varios fibroadenomas, tanto en una como en las dos mamas (fibroadenoma múltiple), pero en el resto de los casos la tumoración es única.

Su carácter múltiple implica el diagnóstico diferencial con la fibromatosis, en la cual la mama es hiperplásica y nodular, no existiendo prácticamente mama normal, pero en este caso tanto la clínica como la mamografía no evidencian tumoraciones concretas.

Entre las complicaciones se encuentran el infarto, ocurre en fases de crecimiento rápido (embarazo y lactancia), ocasionando áreas de hemorragia y necrosis manifiestandose con dolor y endurecimiento.

La secreción de leche dentro del fibroadenoma ocurre bajo la ingesta de anovulatorios y origina un crecimiento rápido y aparición de cavidades dentro del tumor.

El diagnóstico se sospecha al palpar una tumoración o nódulo móvil y de consistencia firme, con contornos bien limitados.

La mamografía demuestra un nódulo bien circunscrito con bordes netos, radiopaco y de baja densidad. En ocasiones se calcifica.

La ecografía demuestra un nódulo bien limitado con ecos en su interior y sin banda de refuerzo posterior, sobre el cual se puede realizar una punción ecogiada para estudio citológico.

La relación del fibroadenoma con el cáncer es mínima, no pudiendo considerarse a éste como un factor de riesgo de cáncer una vez extirpado. Sólo se han descrito 96 casos de degeneración maligna de fibroadenomas, la mayoría ocurren entorno a los 40 años y suele ser un carcinoma lobulillar in situ y más raramente un carcinoma ductal.

El diagnóstico diferencial se realizará con los quistes siendo la edad y los métodos complementarios los que darán el diagnóstico.

El tratamiento quirúrgico es el único válido.

La actitud de vigilancia mediante exploración y ecografía es también correcta, indicando la realización de mamografía si la mujer supera los 30 años.

Únicamente por petición de la paciente, por el tamaño tumoral que ocasiona deformidad mamaria o por crecimiento rápido, se procedera a la exéresis.

En mujeres jóvenes se puede indicar un periodo de espera ya que se han comunicado hasta un 30% de remisiones completas y también la aparición de más fibroadenomas.

Al tratarse de una tumoración benigna, la exéresis quirúrgica debe realizarse con procedimientos totalmente estéticos para no originar cicatrices antiestéticas o retráctiles.

Por todo ello el tratamiento del fibroadenoma es quirúrgico con valoración previa de la paciente y técnica adecuada.

En pacientes jóvenes con tumoraciones no palpables que no presentan dudas diagnósticas y que no preocupan a la paciente la actitud es expectante.

Si la paciente es de mayor edad y aunque la tumoración no sea palpable debe asegurarse la ausencia de malignidad. Si existen exploraciones previas o no hay variación o bien aparece una calcificación progresiva no habrá que actuar.

En nódulos de aparición reciente en mujeres de edad y con factores de riesgo de cáncer de mama, es preciso la realización al menos de una citología cuando no su extirpación.

Si la citología confirma la sospecha de fibroadenoma o este es palpable y se confirma su caracter benigno, a pesar de ser una mujer de edad o con factores de riesgo, no es necesaria la exéresis ya que el potencial de malignización es escaso.

Adenoma

Es un tumor histológicamente con personalidad propia ya que le falta el componente fibroso, es un tumor benigno de componente exclusívamente epitelial.

Clínicamente no presenta diferencias con el fibroadenoma siendo un criterio exclusivamente anatomopatológico, y es muy poco frecuente.

Se caracteriza por ser un tumor muy bien circunscrito y por tener como elemento principal el componente epitelial.
Macroscópicamente presenta al corte un aspecto amarillento o rosado característico, y según su morfología puede clasificarse en varios subtipos: adenoma tubular, adenoma ductal, adenoma de la lactancia y adenoma apocrino.

El adenoma tubular, es el adenoma puro, clínicamente aparece como un nódulo bien definido que se desarrolla en mujeres jóvenes, sin alteraciones secundarias de la piel o el pezón.

Macroscópicamente es bien delimitado y de color blanco parduzco, el fibroadenoma es blanco nacarado, en el que el componente epitelial es fundamental desde el punto de vista histológico, mientras que el estroma es poco aparente.
La imagen microscópica predominante son los túbulos homogéneos tapizados por células ductales normales, bajo las cuales se sitúan células mioepiteliales.

El adenoma ductal, variante del anterior de aparición más tardía (50 años), es un tumor circunscrito e indurado, que histológicamente se caracteriza por células ductales rodeadas por fibrosis densa o por proliferación celular de tipo mioepitelial.

El adenoma de la lactancia, es un tumor delimitado que se desarrolla en relación con la gestación, que puede alcanzar varios centímetros.

Microscópicamente se asemeja a la mama lactante, existiendo proliferación de conductillos que se encuentran dilatados y llenos de secreción.
El estroma es escaso y los conductillos se encuentran muy agrupados.

Su morfología es similar al adenoma tubular pero con los cambios propios de la gestación.

El adenoma apocrino, es una variante del adenoma tubular en el que el patrón celular predominante es el apocrino. Es frecuente la presencia de formaciones quísticas con crecimientos micropapilares.

Es un tumor propio de mujeres jóvenes y de muy escasa frecuencia.

Se pueden encontrar otras formas de adenomas como son los adenomas del pezón (adenoma papilar o adenomatosis erosiva delpezón) y el adenoma pleomorfo o tumor mixto.

El adenoma del pezón es una proliferación epitelial a nivel de los galactóforos terminales en la región del pezón, que adopta un patrón pseudoinfiltrativo pero con escasísima capacidad de malignización.

Es un proceso de evolución muy lenta y por fases. Una primera etapa o fase tumoral, precisa diagnóstico diferencial con el papiloma solitario del pezón, una segunda etapa o adenomatosis erosiva del pezón no debe ser confundida con la enfermedad de Paget y una tercera etapa o fase exuberante o papilomatosis erosiva del pezón que origina retracción, engrosamiento y ulceraciones alternando con zonas costrosas y papilares en el pezón, cuyo tratamiento es quirúrgico.

Papiloma intraductal

Es una proliferación papilomatosa y por lo tanto epitelial, vellosa, con eje conjuntivo-vascular, baja actividad mitótica, fase de metaplasia apocrina y ausencia de patrón cribiforme.

Por su presentación puede ser solitario o único y múltiple.

Es una masa ocupante de los conductos de gran calibre con localización subareolar, de gran tamaño cuando es único o de pequeño cuando son varios.

Asocia alteraciones hiperplásicas en el interior de las unidades lobulillares.

Suele presentarse en mujeres perimenopáusicas y origina secreción hemorrágica espontánea por el pezón, generalmente unilateral.

Tumor phyllodes

También conocido como fibroadenoma intracanalicular celular, catalogado como una variante del fibroadenoma con características clínicas de crecimiento rápido y gran tamaño, debe ser diferenciado de los sarcomas.

Etiológicamente se acepta su origen primitivo que representaría el 2-3% de los fibroadenomas o puede venir de la transformación de un fibroadenoma que presentó en su inicio zonas mixoides.

Representa el 0.5%-2% de los tumores de la mama y clínicamente se presenta antes de los 25 años siendo confundido con un fibroadenoma juvenil o, más frecuentemente, después de los 40 años.

En la mayoría de las ocasiones aparece como una masa bien definida, unilateral, indolora, móvil, que se caracteriza por un crecimiento rápido y puede afectar a la piel por compresión, adquiriendo un tamaño grande que puede superar los 10 cm., pero también se han descrito t. phyllodes de 1 cm.

Su crecimiento puede presentar dos formas, una forma bifásica en la que en una primera etapa casi no se percibe durante un periodo largo, y en una segunda fase, más corta como de unos 7 meses, presenta un crecimiento rápido.

La otra forma evolutiva es monofásica con crecimiento lento (en años) o rápido (en meses).

La histología, demuestra un importante crecimiento de los tejidos epitelial y estromal.

Macroscópicamente son tumores grandes que pueden alcanzar los 10 cm, de aspecto lobulado, parduzco, bien delimitado, de consistencia firme y blanda, con cápsula. Al microscopio es un tumor mixto, epitelial y conjuntivo, en el que el componente epitelial es ductal y mioepitelial sin atipia ni alteraciones, pero el estroma predomina sobre el epitelio, siendo un estroma denso de tipo fibroblástico con actividad mitótica, cuyo crecimiento da lugar a nodulaciones de estroma cubiertas por epitelio. Aparentemente se origina en el estroma intralobulilla r y periductal, sensible a la acción hormonal.

Su caracter benigno queda definido por la escasa atipia celular y necrosis, con menos de 5 mitosis por campo de gran aumento, y ausencia de carácter infiltrante en la perifería.

Por lo tanto, carece de criterios microscópicos de malignidad ya que la atipia celular es escasa (menos de 5 mitosis por campo de gran aumento) y no presenta carácter infiltrante en la periferia del tumor.

En los casos malignos tiene un mínimo potencial de metastatización a los ganglios linfáticos regionales.

Sea benigno o maligno casi nunca es multifocal.

En función del tumor marginal, crecimiento del componente conectivo, mitosis en el área de mayor actividad del tumor, celularidad del estroma y atipias celulares, el tumor phyllodes puede ser clasificado en benigno, borderline y maligno.

El tratamiento es la resección, nunca la enucleación, con un margen de 1-2 cm. para evitar las recidivas (tumorectomía ampliada), con control histológico intraoperatorio de los bordes quirúrgicos, que en el caso de que apareciesen y si el resto de la glándula lo permiten también serían extirpadas.

Si el tejido mamario restante es escaso puede ser necesaria para su extirpación la realización de una mastectomía subcutánea con la colocación de prótesis.

No precisa linfadenectomia aunque el diagnóstico histológico confirme componente sarcomatoso, ya que la afectación ganglionar no supera el 2% de los casos.

Hamartoma o fibroadenolipoma

Se define como toda lesión nodular bien definida y encapsulada que clínicamente se asemeja a un fibroadenoma.

Es un tumor benigno poco frecuente que aparece generalmente en mujeres de 40-55 años.

Histológicamente cumple los requisitos generales de un hamartoma, es decir, mezcla desordenada de los tejidos maduros que normalmente forman la mama.
Se aprecian estructura ductal y lobulillar irregular con estroma fibroso, tejido adiposo y, ocasionalmente, tejido muscular liso.
Todos los componentes pueden mostrar signos degenerativos, que son más llamativos en el componente epitelial en forma de metaplasia o quistificación.

La exploración clínica demuestra una tumoración de difícil palpación por presentar una consistencia similar a la del tejido mamario.

Es la mamografía quien induce la sospecha diagnóstica al mostrar un patrón nodular circunscrito, redondeado o lobulado, con el interior de aspecto heterogéneo, densidad mixta y con zonas radiotransparentes y radiopacas.

La ecografía identifica esta lesión mamario normal. como una masa sólida bien circunscrita, hipoecoica y con sombra acústica posterior, cuya punción permite el estudio citológico que identifica los componentes del tejido mamario normal.

El tratamiento es la exéresis quirúrgica, pero ésta no siempre es necesaria, pero sí obligada en el caso de duda diagnóstica por medios complementarios.

Lipoma

Representante de los tumores mesenquimales puros como el hemangioma, leiomioma, miofibroblastoma y tumor de células granulares, que aparecen en cualquier lugar del parénquima mamario.

Es un tumor cuya localización mamaria no cambia su morfología apareciendo como un nódulo bien definido compuesto exclusivamente por células adiposas y limitado por una cápsula, cuyo tamaño oscila entre 2 y 10 cm.

Su máxima incidencia se sitúa en los 40-50 años y puede calcificarse como los fibroadenomas.

La exploración física demuestra un nódulo solitario, bien limitado, de consistencia blanda, móvil y no adherido a ninguna estructura.

Mamográficamente presenta un patrón nodular radiolucente con cápsula radiopaca en el contorno, siendo la densidad grasa el signo que mejor determina su naturaleza. siendo la densidad grasa el signo que mejor determina su naturaleza.
En ocasiones la cápsula aparece calcificada, facilitando su diagnóstico.

La citología demuestra una sustancia lipídica con presencia de adipocitos.

El tratamiento se reduce a la extirpación quirúrgica o al control clínico.

Ectasia ductal

Denominada varicocele, consiste en la dilatación de los conductos galactóforos colectores principales, o de primer orden, de la región subareolar.

Esta dilatación produce una considerable desproporción de los conductos colectores respecto a sus vecinos, pudiendo llegar hasta los 5 mm en su diámetro máximo y su cavidad está ocupada por material lipídico y detritus.

Se manifiesta en la edad adulta y, con más frecuencia, en el periodo de involución mamaria, por lo que la edad de aparición son los 40-60 años.

Clínicamente en su inicio no da síntomas, apareciendo como primer signo un derrame espontáneo e intermitente por el pezón, de color variable aunque generalmente verdoso, pero puede ser negro o parduzco, de consistencia pegajosa que fluye por uno o varios orificios.

A medida que progresa, el derrame se convierte en seroso, serosanguinolento o claramente hemorrágico.

La mujer indica prurito, quemazón, tirantez de pezón, hasta que el proceso finaliza con la retracción del pezón por fibrosis del conducto.

Las células gigantes fagocitarias que rodean el material lipídico, junto con los histiocitos, los linfocitos y leucocitos, forman un tejido de granulación.

En la fase en la que ya se ha formado un granuloma, clínicamente se palpa un tumor bajo la areola y la fibrosis de los conductillos puede causar hundimientos y distorsión de la piel adyacente.

En esta etapa ocurren fenómenos de inflamación aguda con dolor y enrojecimiento, pudiendo ir acompañados de adenopatías axilares.

Cuando la ectasia ha dado lugar a una fibrosis y aparece un tumor retromamario pequeño, puede ocasionar signos de retracción y distorsión del contorno de la mama y puede presentar todos los rasgos que imitan un carcinoma.

La exploración clínica en las primeras etapas demuestra una telorrea pegajosa de color variable uni o pluricanalicular.

Cuando el proceso es más avanzado se palpa un tumor firme, escasamente delimitado y fijo al tejido mamario que puede retraer el pezón y la piel, asociando adenopatías.

La citología por impronta de la telorrea demuestra un fondo albuminosos o serolipídico con células espumosas cuyo citoplasma es grande y lleno de vacuolas.

La ecografía en ocasiones demuestra la dilatación de los conductos galactóforos en forma de imágenes anecoicas tubulares.

La mamografía no es un método diagnóstico adecuado en esta patología pero debe de ser realizada como chequeo de la glándula mamaria.

Si el proceso es leve no precisa tratamiento, pero cuando es molesto se realizará la extirpación de los conductos galactóforos afectados.

Quistes mamarios

Son tumoraciones mamarias de contenido líquido cuyo mecanismo de formación, historia natural y patogénesis son desconocidas.

Su relación con el cáncer es desconocida pero se sospecha muy escasa, por lo que su asociación probablemente se trate de pura coincidencia.

Es una afectación propia de mujeres en la pre-perimenopausia (40-50 años), aunque pueden aparecer en cualquier edad, raro antes de los 20 años y excepcional en la menopausia.

Clínicamente se presentan como tumoraciones bien delimitadas que se diagnostican mediante ecografía al presentarse como imágenes bien circunscritas y anecoicas.

Su tratamiento consiste en la punción evacuación del líquido, seguida de la insuflación de aire para realizar una mamografía o cistografía, así como el estudio citológico del líquido aspirado.

Son clasificados en quiste simple (ocupado por líquido), galactocele (ocupado por leche) y quistes habitados (ocupados por una proliferación).

Quiste simple

El quiste simple consiste en la dilatación de los conductos galactóforos secundarios y terciarios ocupados por líquido de color variable cuyo estudio citológico pone en evidencia si se trata de un quiste simple (líquido inflamatorio o aséptico), de un absceso (líquido purulento) o de un hematoma (hemorrágico).

Su presentación puede ser única o múltiple, uni o bilateral y de tamaños variables.

Clínicamente se caracterizan por ser nódulos que la paciente descubre cuando superan el cm. y desaparecen tras la punción evacuadora aunque un 30% recidivan.

Se palpan como nódulos redondeados u ovales, de consistencia blanda y móviles que al presionarlos se nota tensión y fluctuación.

La ecografía es quien más información aporta a partir de los 3 mm y permite dirigir la punción, la imagen es de contorno oval o circular muy bien limitado y anecoico, los márgenes son muy ecorrefringentes con refuerzo posterior y sombras laterales en ambos lados por la incidencia tangencial del haz ultrasónico.

La punción aspiración es obligada para el estudio citológico del líquido y para la insuflación de aire en una cantidad equivalente al 70% del líquido extraído, ello permite la realización de una neumorradiografía inmediata o antes de 2-3 semanas y además sirve como tratamiento que consigue la curación en un 90% de los quistes.

La mamografía de un quiste simple presenta un patrón nodular con tumoración única o múltiple, bien circunscrita, redondeada u ovalada, homogénea y con contornos bien definidos.

Puede tener densidad alta o baja y estar definido por un halo radiolucente periférico que engloba en parte o totalmente la lesión.

En general el eje mayor suele estar orientado hacia el pezón.

El tratamiento es mediante la insuflación de aire, no estando indicada la exéresis en un quiste único no cavitado, ya que la simple medida terapéutica de punción con insuflación consigue la curación en la mayoría de los casos.

Si se encuentra cavitado la extirpación quirúrgica se impone.

Galactocele

El galactocele es un quiste único que contiene leche líquida o espesa producida por una dilatación de un conducto galactóforo en el que ha quedado secreción láctea.

Está asociado a lactancia previa y suele desarrollarse cuando ésta fué interrumpida de forma brusca.

Clínicamente se palpa como una tumoración esférica y fluctuante, no adherida, bien circuncrita, de consistencia variable en la que la expresión puede ocasionar la salida de leche por el pezón.

La imagen mamográfica es redondeada homogénea y densa, de bordes precisos y lisos, idéntica a la de los quistes simples pero nunca supera los 60 mm.

La ecografía demuestra una imagen nodular de bordes netos y regulares en cuyo interior aparecen zonas econegativas con ecorrefringencias, con banda posterior de elevada ecorrefringencia y forma triangular.

La citología del material puncionado indica una sustancia albuminosa o lipídica, con células espumosas y escasas células galactofóricas.

Ante el diagnóstico de un galactocele no está indicada la extirpación quirúrgica porque se favorece la aparición de trayectos fistulosos de difícil solución.

El tratamiento de elección es la punción evacuadora.

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Esta página fue actualizada por última vez el martes 23 de octubre de 2007. © CIRUGEST. Derechos de reproducción reservados.