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Tratamiento de reemplazo hormonal y cáncer de mama. Revisión.

Jacobs HS.
Hormone replacement therapy and breast cancer.
Endocr Relat Cancer. 2000 Mar; 7(1): 53-61. Review.

La exposición prolongada a los estrógenos endógenos considerada como un factor de riesgo adverso se expresaría en lo siguiente:

Estrógenos exógenos y el riesgo de cáncer de mama

De 69 estudios epidemiológicos entre 1941 y 1996 relacionados con el efecto del tratamiento hormonal de reemplazo y el riesgo de cáncer de mama, 27 mostraron un ligero incremento,32 no mostraron diferencia y 10 mostraron una ligera disminución en el riesgo. De 8 metaanálisis:3 no mostraron diferencia y 5 mostraron un incremento en el riesgo del uso a largo plazo.

Se destaca el reanálisis de los datos individuales de 52.705 mujeres con cáncer de mama y 108.411 mujeres sin cáncer de mama, de 51 estudios epidemiológicos realizados en 21 países, realizado por el Grupo Colaborativo sobre Factores Hormonales en el Cáncer de Mama (1997). Este volumen de datos representa alrededor del 90% de la evidencia epidemiológica publicada El análisis fue basado sobre 53.865 mujeres posmenopáusicas cuya edad de menopausia era conocida, de las cuales 17.830 (33%) había utilizado tratamiento hormonal de reemplazo alguna vez.

 

Tiempo en THR Cánceres diagnosticados en 20 años entre los 50 y 70 años de edad Cánceres de mama extra
Nunca 45/1000 --
5 años 47/1000 2/1000
10 años 51/1000 6/1000
15 años 57/1000 12/1000

El no tomar en cuenta el tiempo desde la menopausia resultaría en una sustancial subestimación del riesgo de cáncer de mama asociado con el uso del tratamiento hormonal de reemplazo y el incremento significativo en el riesgo con la duración del uso no sería detectado.

La falta de estratificar según la masa corporal también sobrestima el riesgo. Así, parece que el tratamiento hormonal de reemplazo puede tener su máximo impacto en las mujeres que, en virtud de su peso corporal bajo, son menos probables para desarrollar cáncer de mama espontáneamente.

Si se requiriera una mamografía negativa antes de prescribir el tratamiento estrogénico, el riesgo de desarrollar cáncer de mama sería nuevamente subestimado.

El sesgo de selección también resulta en una subestimación del riesgo, si los estrógenos son suspendidos o no indicados en las mujeres con un riesgo incrementado de cáncer de mama (por ejemplo, aquellas con una historia familiar positiva) o selectivamente prescrita a mujeres con riesgo reducido (por ejemplo, en la menopausia precoz).

El sesgo del seguimiento es sugerido por reportes en los cuales las mujeres con cáncer de mama asociado a estrógenos tuvieron un mejor pronóstico que las mujeres con cáncer de mama que no estaban siendo tratadas con estrógenos, aunque un estudio reciente, de hecho, reportó un incremento en el cáncer de mama fatal también. Las diferencias en el seguimiento pueden también tener un sesgo en otra dirección: si las mujeres que toman estrógenos son más estrechamente evaluadas, como es probable, los riesgos pueden aparecer falsamente altos.

Parece, sin embargo, que la mayoría de los sesgos en estos estudios observacionales actúan subestimando el verdadero riesgo de desarrollar cáncer de mama en una mujer que recibió tratamiento hormonal de reemplazo.

Susceptibilidad individual y factores ambientales

Algunos de los factores que podrían explicar la susceptibilidad individual estarían relacionados a:

Parecería que la ingestión de alcohol modifica el metabolismo viscaral de los estrógenos, pruciendo un incremento de la concentración de estradiol sérico e ncrementael riesgo de cáncer de mama con receptor de estrógenos (y progesterona) positivos en mujeres posmenopáusicas, aunque también ha sido reportado hallazgo contrarios.

Implicancias para el tratamiento

Parecería que lo más seguro para las mujeres sería utilizar la dosis más bajas de estrógenos que sean efectivas. Los reportes recientes han indicado que para muchas mujeres una dosis diaria de 0,3 mg de estrógenos conjugados o su equivalente, junto con 1 g de calcio y etario, será suficiente para prevención de osteoporosis (Ettinger 1987,1992).

Con el tratamiento mediante implantes subcutáneos de estrógeno se puede lograr niveles de estradiol dentro del rango fisiológico.

¿Tratamiento hormonal de reemplazo para mujeres con una historia de cáncer de mama?

Basados sobre la revisión de los resultados del cáncer de mama diagnosticado durante el embarazo, del efecto del embarazo subsiguiente para el cáncer de mama y del cáncer de mama en relación a los uso de anticonceptivos orales y el tratamiento hormonal de reemplazo, se ha reevaluado el tratamiento de reemplazo en mujeres con historia pasada de cáncer de mama .

Las series de casos de Vassilopoulou-Sellin, Theriault y Klein reportaron los resultados en 49 mujeres en que tuvieron un mínimo de dos años de tratamiento con reemplazo estrogénico luego del diagnóstico y tratamiento de cáncer de mama localizado (1997). Agregando los resultados de otros cuatro grupos, y otros tres recientes (Stoll &Parbhoo 1988; Brewster y col 1999; Ursic-Vrscaj & Bebar 1999), llegando a un total de 501 pacientes que recibieron tratamiento hormonal de reemplazo a corto plazo luego del tratamiento para cáncer de mama. Los cánceres estaban en varios estadios.37 (7,4%) de estos pacientes sufrieron una recurrencia mientras estaba en tratamiento. 4 pacientes que desarrollaron cáncer de mama metastásico mientras estaba tratamiento de reemplazo; la suspensión del tratamiento resultó en una regresión de enfermedad metastásica.

La calidad de vida tan deteriorada de algunas pacientes debido a la deficiencia de estrógenos ha llevado a una reevaluación del consejo tradicional de que las mujeres con cáncer de mama deberían evitar el tratamiento estrogénico. La indicación para tal tratamiento deberían ser los síntomas más que la prevención de complicaciones a largo plazo. El tratamiento debe estar precedido por una cuidadosa explicación y discusión; la dosis debería ser la más baja que resuelva los síntomas. La combinación de estrógenos y tamoxifeno se utilizó sobre la base de que el tamoxifeno previene el cáncer mama en las mujeres premenopáusicas, en las cuales los niveles de estrógenos son más altos que en las mujeres posmenopáusicas, en dosis bajas de tratamiento hormonal. Alternativamente se podría utilizar la combinación de estrógenos con raloxifeno. En ésta el antagonismo estrogénico se extiende al útero, reduciendo así el riesgo de estimulación endometrial y por lo tanto la necesidad de cotratamiento con progestágenos.

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