ISSN: 1576-2025

Hemorragias politópicas del tubo digestivo
Vadra, J.E. Linares, M.P.
[Arch Cir Gen Dig, 2000 Mar 1 © Cirugest]

Vadra, J.E., Linares, M.P.
Hemorragias politópicas del tubo digestivo
Arch Cir Gen Dig 2000 Mar 1. Disponible en: http://www.cirugest.com/revista/2000-03-01/2000-03-01.htm

RESUMEN ABSTRACT
Objetivo: Demostrar que las llamadas gastroduodenitis hemorrágicas de diverso origen (stress físico como traumatismos, quemaduras, operaciones complejas o complicadas; stress psíquico; cualquier tipo de shock como el neurogénico, el hipovolémico y especialmente el séptico; medicamentos tales como aspirina, corticoides, vasopresores, antiinflamatorios no corticoideos; etc.), no sólo pueden comprometer el estómago y duodeno sino que también involucran casi todo el tubo digestivo (esófago, intestino delgado, colon y recto). Por tal razón deberían ser denominadas como "Lesiones agudas sangrantes digestivas".
Material. Sobre un total de 590 GDH, hemos seleccionado 74 que cumplieron los requisitos necesarios para lograr el objetivo.
Método, comentarios y resultados: a) El estudio de 9 historias clínicas fueron totalmente elocuentes para observar que las lesiones que supuestamente se ubicaban en el gastroduodeno comprometieron simultáneamente al esófago., intestino delgado y colon. b) Informes frecuentes de concomitancia de hematemesis (sangre roja) y enterorragia (sangre roja por el ano), incrementaron nuestra curiosidad.; c) Una investigación prospectiva (39 casos), realizada conjuntamente con el endoscopista, demostró la concomitancia de lesiones sangrantes en gastroduodeno con similares lesiones colónicas y rectales. d) Quisimos certificar esta probabilidad con una investigación experimental en 32 animales que avalaron nuestras presunciones.
Se efectúan comentarios sobre la fisiopatología posible que hace que dichas lesiones politópicas pudieran desarrollarse.
Objetive: To prove that the so-called gastroduodenal bleedings of diverse origins ( physical stress- burns, trauma, surgery – phsychic stress, all kinds of shock, specially septic shock; drugs such as aspirin, corticosteroids, NEAI, etc ) can not only compromise the stomach and duodenum but also the entire digestive tract. They should therefore be called "acute digestive bleeding lesions".
Method,comments and results: a) the study of 9 patient files proved that lesions supposedly involving stomach and duodenum also compromised the esophagus, small bowel and colon. b) Frequent reports of simultaneous hematemesis and enteric bleeding aroused our curiosity. c) A prospective study performed with the endoscopist proved simultaneous lesions in the stomach, duodenum and colon; d) We set out to certify this postulate in an experimental study with 32 dogs, which proved our assertions.
We comment on the possible physiopathology to explain the development of these politopic lesions.

INTRODUCCIÓN

Este aporte tiene la intención de demostrar que las llamadas "Gastroduodenitis Hemorrágicas" (GDH) o "Hemorragias digestivas altas" (HDA), pueden no ser tales pues muchas veces no corresponden a la realidad. En efecto, no solamente existen lesiones agudas sangrantes en el estómago y duodeno sino que también pueden involucrar al esófago, intestino delgado, colón y recto. Por tal razón es más lógico denominarlas como "Lesiones Agudas Sangrantes Digestivas" (LASD).[1][2]

MATERIAL, MÉTODO Y RESULTADOS

Instituciones donde se efectuó el trabajo: Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, Hospital J.M. Bosck, Hospital, T. Álvarez y Hospital F. Santojanni.

En 1980 contábamos con 600 casos de HDA, de las cuales el 49.85% fueron rotuladas de GDH, es decir casi 300 casos. Nuestra casuística alcanzó en el año 1991 a 590 casos. Fueron atendidos en el Hospital J.M Bosch en 1965 el primer caso y los demás en los Hospitales T.Alvarez y F.Santojanni (durante dos décadas consecutivas). De esa casuística hemos podido seleccionar 74 casos que ofrecieron las pautas para tratar de cumplir el objetivo que figura en la introducción.

Fundamentaremos nuestra intención de la siguiente manera: a) presentación resumida de 8 historias clínicas; b) información clínica de signos semiológicos sugerentes; c) aporte endoscópico y d) demostración experimental.

Historias clínicas

Caso 1) En el año 1965 durante la actuación de uno de los autores (J.E.V.) como médico interno del Hospital J.M. Bosch, ingresa una enferma de 47 años de edad por hemorragia digestiva alta (HDA) grave luego de la ingestión prolongada de aspirina. Se interpretó como gastroduodenits hemorrágica (GDH). La hemorragía no cedió con el tratamiento médico y fue operada al tercer día del comienzo. Se efectuó gastrectomía subtotal (75%), comprobándose en la pieza de resección una gastritis aguda con lesiones petequiales y erosivas sangrantes. En el postoperatorio la enferma sigue sangrando profusamente por lo que se la reopera al quinto día de la primera intervención. En esta oportunidad se amplía la resección gástrica extirpando el fundus gástrico remanente. En esta segunda pieza de resección se encuentran lesiones sangrantes diseminadas similares a las encontradas en el cuerpo y antro de la primera resección. La enferma siguió sangrando muriendo tres días después. El examen autópsico mostró lesiones sangrantes erosivas y petequiales en el esófago distal, duodeno, intestino delgado y colon, con sangre fresca en todos los sectores digestivos (figura 1).

Haz click aquí para ver la imagen más grande. Figura 1: Enferma ingresada por hemorragia digestiva masiva luego de ingesta persistente de aspirina a grandes dosis. La foto muestra los tres sectores involucrados evidenciando, en cada uno de ellos, intensas lesiones agudas sangrantes. Corresponde al caso 1 de nuestra casuística.
(Haga click en la imagen para verla más grande)/td>

Caso 2) En una sesión de ateneo anatomoclínico efectuado en el año 1972 en el Departamento de Cirugía del Hospital Alvarez, se presenta la historia de un enfermo fallecido por hemorragia digestiva alta grave, con hematemesis franca y melena intensa. Entre sus antecedentes inmediatos refería haber recibido "reserpina" por un tiempo prolongado hasta el momento de la hemorragia. Sufría, además, sintomatología sugerente de úlcera duodenal. Luego de la discusión del caso se pensó en dos lógicas entidades responsables: a) gastroduodenitis hemorrágica por reserpina o b) úlcera duodenal crónica sangrante. En esa oportunidad la anatomopatóloga mostró, rematando el ateneo, intensas lesiones sangrantes en el esófago, intestino delgado y colón representadas por petequias, microerosiones de hasta de un centímetro de diámetro con infiltrados hemáticos intersticiales.

Caso 3) El día 16 de octubre de 1973, ingresa a la División de Cirugía del Hospital Alvarez un enfermo operado por un adenoma de próstata en la Unidad de Urología. A los 12 días de la intervención y en plena recuperación satisfactoria sufre abruptamente una hemorragia digestiva alta grave ("desangrante") que provocó la muerte a pesar del recibir copiosas transfusiones. El fallecimiento ocurrió a las 72 horas del comienzo hemorrágico. El médico residente efectuó la autopsia encontrando netas lesiones sangrantes petequiales y erosivas en el estómago y duodeno. A instancias del jefe del Servicio volvió a la sala de autopsias y extirpó intestino delgado y colon. Dichas piezas mostraron, al igual que en el estómago y duodeno, similares lesiones.

Caso 4) El 18 de marzo de 1974 ingresa en el Departamento de Cirugía del Hospital Alvarez una enferma con hemorragia digestiva alta grave con antecedentes de haber sido operada 3 anos atrás, de carcinoma de mama recibiendo posteriormente tratamiento con 5-fluoruracilo. La endoscopia mostró intensas extendidas lesiones erosivas gastroduodenales en pleno sangramiento, Fallece al día siguiente de su ingreso habiendo recibido 4 unidades de sangre. El estudio autópsico mostró lesiones erosivas múltiples en estómago y duodeno y además en intestino delgado y colon. En este caso el predominio de las alteraciones se ubicó en el colon (figura 2).

Haz click aquí para ver la imagen más grande. Figura 2: Los especímenes corresponden a un perro agredido por la ingestión de aspirina y stress, sacrificado a los 10 dias. Arriba izquierda: Se observa un sector del estómago con dos ulceraciones agudas sangrantes señaladas con flechas rojas. Derecha: Un sector de intestino delgado con erosiones perfectamente visibles. Abajo izquierda: Un sector recortado del colon mostrando una úlcera evidente.
(Haga click en la imagen para verla más grande)

Caso 5) Enferma atendida en el Hospital Alvarez en el año 1976. Ingresa por el Servicio de Urgencia por hemorragia digestiva alta. Luego de recibir transfusiones de sangre y lograr un estado hemodinámico aceptable es trasladado a nuestro Servicio de Cirugía. Los antecedentes inmediatos certificaban que el paciente había sufrido la pérdida de un hijo y de la esposa en accidente automovilístico; desde entonces (3 meses), abandona el trabajo, se aísla del medio ambiente y trata de cubrir su angustia con la ingestión de alcohol. A los 2 días del ingreso reitera la hemorragia que produce su muerte. En la autopsia se comprueba lesiones sangrantes esófago, estómago e intestino delgado (colon normal).

Caso 6) Enfermo con ingesta de aspirina y corticoides por artritis reumatoidea. Se interna por hemorragia digestiva alta que endoscópicamente se diagnostica GDH. Suspendida la medicación es dado de alta al octavo día. Diez días después, aumenta la dosis de aspirina y se produce un episodio hemorrágico que le ocasiona la muerte a las 24 horas. El protocolo autópsico informó: a) lesiones exulcerativas en esófago distal; b) lesiones petequiales y exulcerativas en estómago, duodeno, intestino delgado en su parte proximal y colorectales.

Caso 7) Enferma operada en 1976 en el Hospital Alvarez por perforación diverticular de colon. Se efectuó operación de Hartmann. El postoperatorio se complicó con sepsis grave, que motivó consultas con especialistas. La enferma ingresó a terapia Intensiva donde falleció después de 2 meses de sepsis incontrolable. Durante ese lapso presentó hematemesis y melena y el endoscopista diagnosticó la existencia de una gastroduodenitis hemorrágica. El protocolo autópsico informó: lesiones sangrantes en toda la extensión del esófago, estómago, intestino delgado y recto (gran congestión y erosiones).

Caso 8) Enferma perteneciente a una Obra Social (febrero de 1981), con diagnóstico de litiasis vesicular. Se indica operación. Se interna al comienzo del mes siguiente. Cuando llega el momento quirúrgico se niega a ser transportada demostrando intranquilidad y miedo intenso. Se suspende la intervención. Al mes siguiente nueva internación previo contacto por el psicoanalista. Al llegar a la mesa operatoria no pudo disimular su miedo e intranquilidad y antes de la inducción anestésica se arranca sus ataduras se incorpora y se “escapa” del quirófano. Fue dada de alta. Como la sintomatología de colecistitis incrementaba las molestias se intenta convencer, con nueva intervención psicoanalítica, de la necesidad de la nueva operación. El equipo quirúrgico decide efectuar la inducción anestésica en la habitación con todos los elementos preparados por alguna contingencia imprevista y así es transportada a la sala de operaciones. Operación Colecistectomía simple. El postoperatorio fue tormentoso por la excitación constante y miedo que requiere sedación. Como el cuadro era prácticamente incontrolable y se prolongaba la sedación se la envía a Terapia Intensiva con cobertura gástrica (bloqueadores H-2) y alimentación parenteral. A los dos días del traslado sufre una hemorragia digestiva alta con confirmación endoscópica de GDH por stress. Dado que al mismo tiempo se comprobó enterorragia se complementó el diagnóstico con endoscopia baja demostrando la existencia de lesiones sangrantes rectocolónicas sobre mucosa sana. Se intensifica la sedación; se bloquean los receptores H-1 con "Fenergan"), (ya estaba cubierta con bloqueadores H-2), y se logra superar el episodio. Alta a los 7 días de atención intensiva.

Los casos relatados fueron los que aparecieron hasta 1981. En la década siguiente hemos incrementado nuestra estadística hasta 1991 en el Hospital Santojanni y desde allí hasta la fecha. Hoy contamos con 74 casos que permitieron registrar otras etiologías que consignamos a continuación: aspirina (9 casos); corticoides (10 casos); alcohol (8 casos); fenilbutazona (2 casos); indometacina (1 caso); allopurinol (1 caso); reserpina (2 casos); digital (3 casos); 5-floruracilo (1 caso); digitálicos (1 casos); stress físico (quemaduras extensas, accidentes graves y operaciones complejas o complicadas) (18 casos);lo anterior con sepsis agregada (6 casos); stress emocional o psíquico (angustia sostenida; miedo intenso, ambivalencia) ( 12 casos). La bibliografía cita otros factores etiológicos como dismetabolismo ureico, diabetes, antibióticos, potasio, etc.). Por nuestra parte aclaramos que las agresiones no siempre fueron simples. Muchas veces fueron múltiples, como por ejemplo la asociación de antibióticos en una operación séptica con diabetes, etc.. Lo importante para nosotros es considerar que enfermos que desarrollan una supuesta GDH son capaces de producir lesiones sangrantes en otros sectores digestivos. Aclaramos, además, que contamos con profusa iconografía que podrá ser consultada en uno de nuestros aportes [3].

Información de signos semiológicos sugerentes

En nuestra actuación como Jefe de Cirugía (JEV) de los Hospitales Alvarez (lapso 1971-81) y Santojanni (lapso 1981-1991), los médicos residentes debían transmitir las novedades escritas de lo acontecido durante la noche en cada uno de los enfermos. En dichos partes se repetían expresiones como éstas: "el enfermo tal sigue con hematemesis y enterorragia", "el enfermo tal presenta eliminación de sangre rutilante por la sonda nasogástrica y roja por el ano". Ante la pregunta precisa sobre si se trataba de melena, contestaban que no que la sangre era roja. Volveremos sobre ello en los comentarios.

Aporte endoscópico

Imbuidos por los datos surgidos en las historias clínicas relatadas y en los datos semiológicos reiterados comenzamos un trabajo prospectivo de investigación con el Jefe de Fibroendoscopia (Dr. Jorge Kischinefsky). Se aplicó, en forma sistemática, en 39 casos de hemorragia digestiva supuestamente alta, el siguiente método: a) ejecución de fibroendoscopia esófagogastroduodenal y una vez certificado el diagnóstico de gastroduodenitis hemorrágica se pasaba al punto b) inmediata ejecución de endoscopia baja o rectocolónica. Los resultados informaron en todos los enfermos las lesiones gastroduodenales sangrantes y en 21 casos se pudo diagnosticar lesiones rectocolónicas en 14 y en colon en 7.

Demostración experimental

Material: Se utilizaron 32 perros jóvenes de ambos sexos, bien alimentados y con buen estado general.

Método: Se dividió en tres lotes: 1) El primero se integró con 10 perros a los que se le administró 2 gramos diarios de aspirina introducida en la carne por un periodo de 10 días. Se los alimentó abundantemente y se los dejó libre en un confortable ambiente. 2) El segundo lote de 12 animales fue sometido a la triple agresión siguiente: a) ingestión de aspirina igual que en el método del primer lote; b) sujeción del animal en jaulas estrechas y c) escasa alimentación. 3) Al tercer lote de 10 animales no se le administró aspirina pero se cumplió la sujeción y la hipoalimentación tratando de producir “stress”. Los animales son controlados diariamente controlando el color de sus heces y consignando la calidad de los vómitos si los hubiere. A los 10 días son sacrificados bajo anestesia general extirpando el tubo digestivo desde el esófago al recto.

Resultados: De los 32 perros se consignó melena en 3 con reacción positiva para la sangre. En los demás no se investigó sangre oculta en las heces por considerar que el resultado es frecuentemente positivo en los perros. En ninguno se consignó la existencia de vómitos. En los hallazgos macroscópicos se comprobó la existencia de lesiones sangrantes en 6 perros: 1 correspondiente al lote 1; 5 correspondientes al lote 2. Las lesiones encontradas se ubicaron en estómago, duodeno, intestino delgado y colon; en 1 perro exclusivamente en el estómago; en 2 el predominio gástrico fue evidente. En 1 el predominio fue en todo el duodeno, yeyuno y colon. En 2 las lesiones fueron similares en los distintos sectores digestivos. Las características lesionales fueron las siguientes: a) sangre aparentemente fresca en todos los sectores digestivos involucrados; b) intensa congestión de la mucosa; c) piqueteado hemorrágico difuso y d) erosiones que variaron entre dos y seis milímetros de diámetro. El informe microscópico señaló intensa congestión muco-submucosa, infiltraciones hemorrágicas, trombosis de vasos submucosos, despuntamiento papilar en el intestino delgado, necrosis mucosa parcial y erosiones sin signos de cronicidad. El informe es similar en estómago, duodeno, intestino delgado y colon (Figura 2).

COMENTARIOS

  1. La historia clínica número 1 despertó nuestra inquietud. Habíamos documentado las lesiones sangrantes en estómago, duodeno, intestino delgado y colon en una enferma consumidora de aspirina. Los casos siguientes reforzaron nuestra intuición de estar frente a una entidad nueva.
  2. Los informes matutinos de los médicos residentes que enfatizaban la coexistencia de hematemesis o franca salida de sangre roja por la sonda nasogástrica combinada con enterorragia, también con sangre roja (“hemorragia bipolar roja”), ¿Cómo se podía explicar esta dualidad?. Creemos que tal dualidad puede ser solamente explicada por tres razones: a) porque un vaso sangrante sistémico se abre en la luz digestiva inundando su lumen como ocurre en los aneurismas rotos en comunicación con la luz intestinal; b) porque existe un hiperperistaltismo que acelera el tránsito hemorrágico impidiendo su degradación y c) que el enfermo sangra por sus sectores altos y bajos simultáneamente. Descartamos la primera interpretación pues escapa de la entidad que tratamos; descartamos la segunda pues el hipertperistaltismo no puede impedir la degradación de la sangre pues no sólo la misma es producida por el ácido gástrico sino que también por la acción de los jugos alcalinos intestinales y por las bacterias digestivas. Por lo tanto, nos inclinamos por la tercera interpretación. Estos hechos nos inspiraron para planificar un estudio prospectivo de investigación clínica con la participación sistemática del endoscopista.
  3. Los resultados endoscópicos fueron concluyentes. Las llamadas hemorragias digestivas altas (HDA) por gastroenteritis hemorrágicas no comprometen solamente al gastroduodeno. No siempre son monotópicas, sino que pueden ser politópicas involucrando otros sectores digestivos.
  4. Si fuera así el hecho sería trascendente con gran implicancia terapéutica. La gastrectomía no tendría razón de ser y la entidad entraría de lleno en el ámbito del internista. ¿qué valor podría tener extirpar un sector sangrante si existen otros sectores digestivos responsables?
  5. Dada la importancia del hecho efectuamos una investigación experimental con aspirina y stress. Los resultados han certificado la posibilidad mencionada más arriba.
  6. Queda para los nuevos investigadores la necesidad de seguir estudiando este problema que, repetimos, es de extraordinaria importancia.

COMENTARIOS FISIOPATOLÓGICOS

No es difícil aceptar que existen hemorragias digestivas por lesiones agudas sangrantes en las sepsis graves y en el stress físico o emocional [4].

En el stress emocional (miedo intenso, angustia sostenida, competitividad constante, ambivalencia, impresión ante la visión de sangre, etc.), se perturba el funcionamiento del sistema límbico del diencéfalo que ha sido reconocido como “centro de las emociones”. Hay experiencias al respecto, pues destruyendo zonas del mismo, se lograban transformar a monos salvajes y agresivos en dóciles y tranquilos[2].

Este sistema límbico proyecta eferencias hacia el hipotálamo cuyas regiones anteriores y laterales comandan selectivas actividades simpáticas. La simpaticotonía provocada por la emoción condiciona una irrupción catecolamínica (adrenalina y noradrenalina), que determina una intensa vasocontricción arteriolo-precapilar y venulo-postcapilar sometiendo a los tejidos a un estado de hipoxia isquémica (ver más abajo

En el stress físico provocado por hipovolemia (deshidratación, plasmaféresis de los quemados, hemorragia, postoperatorios complicados, traumatismos extensos, etc.), se estimulan dos mecanismos de defensas:

a) Mecanismo nervioso de defensa. Se concatena de la siguiente manera:

  1. La hipovolemia determina hipotensión arterial y disminución del gasto cardíaco (cantidad de sangre que llega al corazón en la unidad de tiempo).
  2. La hipotensión excita los muy sensibles presorreceptores aórtico, del seno carotídeo, del plexo diencefálico de la carótida interna y de la aurícula derecha, que a través de los nervios de Cyon y de Hering, estimulan dos centros de inmediata respuesta: el cardioacelerador y el vasoconstrictor.
  3. El primero, al producir taquicardia, intenta corregir el deficiente gasto cardiaco y el segundo intenta a su vez por vía neurosimpática invertir la incongruencia entre el continente holgado y el contenido disminuido (“adaptación vasculovolémica”). Este mecanismo nervioso de defensa es efímero y de rápido agotamiento. Sería inefectivo si la simpaticotonía no desencadenara de inmediato la irrupción catecolamínica (adrenalina y noradrenalina), a través del mecanismo simpático-medulo-suprarrenal (mecanismo persistente).

Ahora bien, la vasoconstricción defensiva lograda coloca a los tejidos bajo un régimen de hipoxia isquémica en base a la vasocontricción arterioloprecapilar y vénulopostcapilar. Luego de ello le sigue un estado de vasodilatación arterioloprecapilar con persistencia del espasmo venular. ¿Por qué?

  1. Porque el tejido anóxico produce acumulación de metabolitos ácidos que vasodilatan el sistema precapilar pero no el venular pues éste se encuentra acostumbrado a actuar en acidosis.
  2. Por la irrupción de histamina y serotonina que son las causantes principales del fenómeno.
  3. Porque el complejo precapilar tiene menos alfareceptores que el postcapilar. Por tales razones la sangre llega pero no sale (acción de represa), hecho que aumenta la presión hidrostática del capilar que impulsa al encharcamiento de los intersticios (periodo de exemia).
  4. Al aumentar la viscosidad sanguínea determinada por el hecho anterior se aglomeran los elementos figurados (sludding de los Ingleses y Roulaux de los Franceses, enlodamiento para nosotros), que culminan con la coagulación intravascular que en última instancia condiciona el síndrome de falla múltiple de órganos, incluso el digestivo. En éste último los infartos hemorrágicos submucosos son los causantes de las lesiones agudas sangrantes digestivas.) La sepsis contribuye a la aceleración de estos acontecimientos.

Lo que no es fácil es explicar el porqué los medicamentos pueden lograr lesiones politópicas digestivas. No se discute que en el estómago el ácido explicaría sus lesiones en base a los conceptos vertidos por Davenport [6] (detallamos el mecanismo en un trabajo publicado en Index Médico) [5].

No obstante, se han descrito GDH con hipo o anacidez [7]. Nosotros hemos observado agudas hemorragias digestivas altas en enfermos que habían sido gastrectomizados y vagotomizados con controles postroperatorios de marcada hipoacidez gástrica.

Ahora bien, ¿porqué los medicamentos pueden agredir sectores digestivos alcalinos?.

Esta explicación deberá ser explicada en el futuro. Hoy existen algunos indicios que comentaremos:

  1. Se han descrito lesiones intestinales con la aspirina [8]. La aspirina puede producir hemorragias por acción local directa [9][10] y por alteración de la fragilidad capilar [11] y por la acción antiagregante plaquetaria [12].
  2. Los corticoides, ya sean exógenos por terapéutica o endógenos por shock, si bien explican las lesiones gástricas por la alteración de la barrera mucosa y la hiperacidez consecuente (mecanismo explicado extensamente en nuestro trabajo) [5], no parecen justificar las lesiones digestivas en zonas alcalinas. A manera de reflexiones diremos:
    1. Los corticoides alteran la barrera mucosa del estómago porque disminuye o anula la reepitelización por constante renovación [13][14][15]. Pues bien, este hecho también puede producirse en los demás epitelios digestivos que también renuevan constantemente su mucosa.
    2. Se dice que por alterar la renovación del epitelio los corticoides condicionan y potencian la acción agresiva del ácido. Creemos que lo mismo puede ocurrir en otras zonas digestivas a través de la agresión de jugos alcalinos o por acción oportunista bacteriana.
    3. Otro hecho que merece mencionarse es que los corticoides han sido responsables de lesiones del intestino delgado (hemorragia, úlcera ileal simple perforada) y en el colon (ulceras sangrantes o perforaciones colónicas o de divertículos en diverticulosis asintomáticas) [16][17][18][19].
  3. Otros medicamentos incriminados son citados por la bibliografía: el 5-fluoruracilo [20] , los digitálicos, el potasio y los antibióticos pueden producir lesiones colónicas sangrantes [21].

Creemos que la acción medicamentosa es un problema complejo que será necesario investigar con mayor atención.

A pesar de éste último vacío relativo podemos argumentar que si bien se acepta que los medicamentos citados pueden producir gastroduodenitis hemorrágica, el hecho es que todo enfermo que sufre un episodio sangrante (hematemesis y melena), no sólo condiciona hipovolemia sino que también produce intensa stress emocional con todas las consecuencias que hemos analizado.

Por tales razones insistimos en que la entidad que estamos tratando requiere tratamiento médico y excepcionalmente quirúrgico. Hemos aportado para estos enfermos un tratamiento personal que incluye la indispensable desconexión psíquica [5][22].

CONCLUSIONES

Consideramos que las hemorragias digestivas altas rotuladas como gastroduodenitis hemorrágicas, y que se producen por muy diversas causas agresivas tales como stress físico o emocional, shock de cualquier tipo, sepsis, medicamentos, dismetabolismos, etc., pueden frecuentemente involucrar a otros sectores digestivos (esófago, intestino delgado, colon y recto). . Por tal razón creemos que deben ser denominadas como “Lesiones agudas sangrantes digestivas” y merecen tratamiento médico. Las gastrectomías que tenían una ubicación preferencial no tienen razón de ser. El tratamiento que propusimos, que incluye una efectiva desconexión psíquica superficial y constante, soluciona los problemas en casi todos los casos.

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Arch Cir Gen Dig 1999 Nov 1. Disponible en: http://www.cirugest.com/revista/1999-11-01/1999-11-01.htm

 

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