ISSN: 1576-2025
Adenoflemón inguinal
por Eikenella Corrodens
Jose María
Miguelena Bobadilla1, José Ignacio Barranco Domínguez2,
Jorge Escartín Valderrama3
1Profesor Titular de Cirugía. Médico Adjunto. Servicio
de Cirugía B. 2Médico Residente. Servicio de Cirugía B. 3Médico
Adjunto. Servicio de Cirugía B.
Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España
[Arch Cir Gen Dig, 2002 Dec 10 © Cirugest]
Miguelena Bobadilla JM, Barranco Dominguez JI, Escartin Valderrama J
Adenoflemon inguinal por Eikenella Corrodens
Arch Cir Gen Dig 2002 Dec 10. Disponible en:
http://www.cirugest.com/revista/2002-12-10/2002-12-10.htm
Introducción: La infección por Eikenella corrodens
constituye en nuestro medio una entidad clínica en relación con heridas por
mordeduras, poco referido en la bibliografía. En la bibliografía consultada no
existen referencias de localización a nivel linfático ilio-inguinal como
manifestación primaria. Eikenella corrodens es un bacilo gram negativo,
anaerobio facultativo, de crecimiento lento que suele formar parte de la flora
habitual de la mucosa orofaríngea de los mamíferos, incluido el hombre. La
mayoría de casos publicados hacen referencia a heridas en la cavidad oral por
traumatismos directos o indirectos y menos frecuentemente en otras
localizaciones; también en relación con estados de inmunodepresión.
Pacientes y métodos: Descripción de un caso clínico atendido en el Servicio
de Cirugía B del Hospital Universitario Miguel Servet. Se trata de un
adolescente sin antecedentes patológicos conocidos previos que presentó una
infección por Eikenella corrodens que se manifestó primariamente por un
adenoflemón ilio-inguinal, que requirió tratamiento quirúrgico. El diagnóstico
de extensión se realizó mediante T.A.C. y se confirmó postoperatoriamente
mediante estudio microbiológico.
Conclusiones: La afectación linfática ilioinguinal constituye una forma
de presentación primaria de infección por Eikenella Corrodens, en pacientes
sanos e inmunodeprimidos. Existe dificultad en el diagnóstico microbiológico por
tratarse frecuentemente de infecciones polimicrobianas y/o haberse indicado
previamente en ocasiones un tratamiento antibiótico previo de amplio espectro.
El tratamiento habitual consiste en la administración de un antibiótico
betalactámico , asociado como en el caso que se presenta a drenaje y
desbridamiento quirúrgicos si existen signos de abscesificación.
Palabras clave: Heridas por mordedura. Infección por Eikenella
corrodens. Adenoflemón.
Eikenella corrodens (E C) es un bacilo gramnegativo, anaerobio facultativo, de lento crecimiento, que habitualmente coloniza las mucosas orofaríngea y digestiva, de difícil aislamiento debido a que habitualmente se encuentra con otra flora de crecimiento más rápido que puede enmascararla.
Aparentemente sólo unos pocos clones de especies Eikenella corrodens son patógenos para el hombre [1].
E.C. ha sido implicada en infecciones de cabeza y cuello, sobre todo de la cavidad oral, así como en localizaciones extraorales, frecuentemente asociado a mordeduras humanas o caninas [1].
La linfadenitis inguinal y absceso por E.C. es un hecho infrecuente que podría estar en relación con mordeduras, ADVP o microtraumatismos de la piel en contacto con secreciones orales.
Describimos el caso de un adolescente sin antecedentes patológicos conocidos previos que presentó una infección por Eikenella corrodens que se manifestó primariamente por un adenoflemón ilio-inguinal.
Paciente varón de 19 años de edad con antecedente de
apendicitis aguda hace 11 años que acude a su médico de cabecera por presentar,
como única sintomatología, una tumoración dolorosa en región inguinal derecha de
varios días de evolución, descartándose en la exploración física hernia
inguinal. Fue tratado inicialmente durante 10 días con un antiinflamatorio, sin
obtener respuesta al tratamiento, por lo que acudió al servicio de urgencias de
nuestro hospital y por presentar además aumento de tamaño de la tumoración y
signos sépticos.
Exploración clínica: a nivel de región inguin-crural derecha se palpa una
tumoración redondeada, bilobulada, dolorosa a la presión , de unos 6
centímentros de diámetro, de consistencia renitente y fluctuación central, con
discretos signos inflamatorios suprayacentes y con fijación a planos profundos.
No hay adenopatías satélites. La exploración abdominal y de ambas extremidades
inferiores es normal sin apreciarse heridas o cicatrices sospechosas. No
adenomegalias en otros territorios ganglionares.
Hemograma: leucocitosis 14.200 con neutrofilia 77.8%.
TAC abdominopélvico (Fig 1): Colección de 6 x 3 cm. de pared,
hipercaptante, con alguna anfractuosidad, sobre la proyección del ligamento
inguinal derecho, muy sugestiva de absceso. No se identifican signos de conexión
con estructuras intraperitoneales.
Intervención quirúrgica: Punción-aspiración de la
tumoración, obteniéndose unos 20 cc de exudado serohemorrágico, que se remite
para estudio microbiológico. Incisión paralela al pliegue inguinal, sobre la
tumoración en la zona de máxima fluctuación, realizándose drenaje,
desbridamiento y puesta a plano, así como diversas biopsias para estudio
anatomopatológico.
Estudio microbiológico: A las 48 horas de incubación se pudo observar un
crecimiento de colonias puntiformes, pequeñas, de color grisáceo, que corroían
el agar. En la tinción de gram se observaron bacilos gramnegativos. La cepa fue
finalmente identificada como Eikenella corrodens, sensible a beta lactámicos,
ciprofloxacino, doxiciclina, y aminoblicósidos y resistente a metronidazol,
fosfomicina, aztreonam y clindamicina. La cepa no era productora de
betalactamasas.
Estudio anatomopatológico: Tejido fibroso cicatricial con absceso,
granulación y necrosis grasa, sin detectarse patología maligna.
Postoperatorio: El postoperatorio, en el que se instauró tratamiento con
amoxicilina-clavulánico (875 mg/12h, 10 días), evolucionó sin complicaciones,
con desaparición del síndrome febril y de la tumoración y evolución favorable de
la cicatriz quirúrgica. Una ecografía de control a los treinta días resultó
normal, apreciándose únicamente una mínima alteración parietal secundaria a
cirugía. El paciente permanece asintomático en la actualidad.
Diagnóstico: Linfadenitis/adenoflemón ilioinguinal por Eikenella
corrodens.
Eikenella corrodens es un bacilo gramnegativo que forma parte de la flora normal de la mucosa orofaríngea y puede colonizar las mucosas del tracto digestivo y aparato genitourinario, aunque esto último más raramente2,3. La detección de este microorganismo en el laboratorio es dificultosa debido a sus particulares características y su frecuente asociación a otros microorganismos de crecimiento más rápido, que pueden enmascarar su aislamiento.
En el pasado había cierta controversia sobre la patogenicidad de E.C. en humanos pero actualmente este hecho no admite duda4.
E.C. aparece en la mayoría de las ocasiones en el seno de infecciones polimicrobianas [1,5,6,7], (de ahí la dificultad para su aislamiento), asociándose a multitud de bacterias, sobre todo a estreptococos del grupo C, aunque también puede aparecer como agente único, si bien de manera excepcional [1,5] y siempre considerando la posibilidad de que pueda haberse producido una selección bacteriana por un tratamiento antibiótico previo, lo que no se constató en nuestro paciente.
Desde la descripcion inicial de este microorganismo, centrada en abscesos de la región oral [8], ha habido muchas referencias de infecciones por E.C. tanto en niños como en adultos. La mayoría son debidas a heridas de la cavidad oral asociadas a mordeduras, puñetazos o laceraciones producidas por efecto traumático directo o indirecto de los dientes [1,9]. Las infecciones extraorales son mucho menos frecuentes, aunque han sido descritas en múltiples localizaciones incluyendo abscesos del brazo [10], empiema subdural [5], abscesos hepáticos [11], osteomielitis [12], endocarditis [13], bartholinitis [2] …
La mayoría de los pacientes con infección por E.C. tenían niveles variables de inmunodepresión secundaria a traumatismos, cirugía, enfermedades crónicas o debilitantes o toma de fármacos inmunosupresores [1].
El curso de la enfermedad es a menudo indolente [14]; no obstante puede producir patología grave bajo ciertas circunstancias tales como inmunodepresión, ADVP e incluso producirse un desenlace fatal [1,15], lo que justifica plenamente el esfuerzo para su detección y tratamiento antibiótico eficaz [5].
En este caso, al presentarse de forma subaguda, se formuló un diagnóstico sindrómico inicial de linfadenitis/adenoflemón de etiología desconocida.
Además se trataba de un paciente joven, procedente del medio rural, sin comorbilidad asociada, ni ADVP, ni promiscuidad sexual. No refería tampoco antecedentes traumáticos, ni se detectaron heridas en extremidades inferiores, aunque convivía en su casa en el campo con varios animales domésticos (perros y gatos).
El diagnóstico de infección por E.C. se establece como en el caso presentado, por aislamiento e identificación del microorganismo en exudados procedentes del foco infeccioso.
En la revisión bibliográfica efectuada no se han encontrado referencias de afectación ganglionar ilio-inguino-crural por E.C. aunque posiblemente y de acuerdo con otros autores sea más frecuente de lo que pudiera parecer, por las siguientes razones: 1) son frecuentes las heridas por animales domésticos en extremidades inferiores, y aunque inicialmente puedan curar a nivel local sin secuelas, podrán producir linfadenitis regionales secundarias. 2) En muchas ocasiones un tratamiento previo con antibióticos de amplio espectro es capaz de curar dichos procesos o, dada la sensibilidad de E.C. a muchos antibióticos, producirse una selección bacteriana [5,16]. 3) En los casos de evolución hacia la supuración, y al tratarse frecuentemente de infecciones polimicrobianas, puede resultar difícil su aislamiento, dadas las particulares características de crecimiento del microorganismo [5].
Una vez establecido el diagnóstico, el tratamiento habitual de las infecciones por E.C. consiste en la administración de un antibiótico betalactámico como penicilina o ampicilina, además del desbridamiento quirúrgico de la lesión si procede. En caso de cepas productoras de betalactamasas, la segunda opción de tratamiento antibiótico estaría constituido por las tetraciclinas. Otras alternativas terapeúticas son, ampicilina-sulbactam, aminoglucósidos, fluorquinolonas o cefalosporinas de 2ª o 3ª generación. E.C. es resistente a metronidazol, cloxacilina, cefalosporinas de 1ª generación y de 2ª generación orales, clindamicina y macrólidos.
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