ISSN: 1576-2025
Hernioplastias sin
tensión por vía anterior. Atlas de técnicas quirúrgicas protésicas para el
tratamiento de la hernia inguinal.
Alfredo
Moreno Egea1, José Luis Aguayo Albasini2,
Germán Morales Cuenca1,
José Antonio Torralba Martínez1
1Facultativo Especialista de Área 2Jefe de
Servicio
Unidad de Pared Abdominal. Servicio de Cirugía General y Digestiva. Hospital
Universitario "J.M. Morales Meseguer". Murcia. España.
[Arch Cir Gen Dig, 2003 Ene 08 © Cirugest]
Moreno Egea A, Aguayo Albasini JL, Morales Cuenca G, Torralba Martinez
JA
Hernioplastias sin tensión por vía anterior. Atlas de técnicas quirúrgicas
protésicas para el tratamiento de la hernia inguinal.
Arch Cir Gen Dig 2003 Ene 08. Disponible en:
http://www.cirugest.com/revista/2003-01-08/2003-01-08.htm
Todas las técnicas clásicas empleadas en el tratamiento de las hernias inguinales presentan un punto en común: la creación de una sutura entre estructuras anatómicas distantes y por tanto de una variable tensión parietal. La idea de utilizar un material heterólogo para reforzar los defectos de pared abdominal y evitar las tensiones surge a principios del s. XIX, pero fué después de la segunda guerra mundial cuando la aparición de los polímeros hizo posible su aplicación en cirugía con unos resultados muy alentadores.
En 1948 ACQUAVIVA y BOURRET fueron los primeros cirujanos que utilizaron una malla de nylon para reparar una hernia inguinal.
USHER, en 1958 fue el primer cirujano que utilizó una malla de polipropileno para reforzar una reparación inguinal previamente suturada.
En 1965 RIVES introduce el uso del mersilene en Europa. Posteriormente, Stoppa lo populariza en Francia describiendo el uso de una prótesis gigante como una nueva capa endofascial preperitoneal que mantiene su posición gracias a la presión intraabdominal.
LICHTENSTEIN describió en 1974 el denominado “tapón cilíndrico”, construido al enrrollar una tira de malla, para eliminar el defecto fascial de las hernias recurrentes y/o crurales. En 1986 utiliza por primera vez el término de “hernioplastia sin tensión” (HST) para hacer mención a la reparación de cualquier hernia mediante la colocación de una malla sin sutura previa de los tejidos defectuosos.
GILBERT publica por primera vez la “técnica de reparación sin suturas” en 1987. En ella utiliza un tapón de malla para reparar las hernias inguinales indirectas.
En 1993 RUTKOW amplia las indicaciones de la HST con tapón a todo tipo de hernias inguinocrurales adaptando su tamaño al del defecto existente.
A partir de entonces se produce una verdadera evolución en la mentalidad de los cirujanos respecto al tratamiento clásico de las hernias. La respuesta espectacular de los pacientes al tratamiento con éstas nuevas técnicas va convenciendo poco a poco a los cirujanos de las ventajas que ofrece:
Desde entonces se han intervenido más de 20.000 pacientes comprobándose como un procedimiento relativamente indoloro, con una excepcional tasa de rechazos y de recidivas (del 0.1-0.7%).
En esta revisión haremos un repaso a las técnicas protésicas por vía anterior, incluyendo 2 técnicas originales de los autores. En otra revisión, que se publica en esta misma revista se analizaran las técnicas protésicas por vía posterior, diferenciando entre las abiertas y las realizadas por vía laparoscópica, en las que se hará especial énfasis.
Suprainguinal transversa de unos 6-7 cm que se inicia cerca del tubérculo púbico y se extiende lateralmente. La aponeurosis del oblicuo mayor se abre en la dirección de sus fibras.
Se realiza únicamente la precisa para realizar correctamente la reconstrucción.
El nervio ilioinguinal es liberado y aislado. La rama genital del nervio genitofemoral y los vasos espermáticos externos también son identificados y preservados.
El cordón espermático se diseca y separa del canal usando un drenaje de Penrose. Las fibras del cremáster se inciden transversalmente en el anillo inguinal interno (AII) exponiéndolo. La extirpación o despegamiento completo de sus fibras son maniobras innecesarias.
La aponeurosis del oblicuo mayor debe disecarse y separarse del oblicuo menor unos 2-3 cm por encima del triangulo de Hesselbach (lo suficiente para que la malla se solape adecuadamente).
Los sacos indirectos son liberados del cordón hasta sobrepasar su cuello y posteriormente son invaginados dentro del abdomen preferentemente sin ser abiertos, ligados o resecados.
Los sacos inguinoescrotales se seccionan dejando abandonado el extremo distal según maniobra de Wantz.
Los sacos directos no se tratan o se invaginan mediante una sutura invertida.
Tras la reconstrucción elegida se cierra con sutura continua
la aponeurosis del oblicuo mayor cubriendo la malla por lo que la reparación
queda situada en un plano intermuscular. Posteriormente se cierra subcutáneo y
piel.
La técnica de Hernioplastia Sin Tensión (1) se basa en la colocación de una malla como reparación suficiente del defecto herniario, evitando cualquier otro gesto no encaminado a éste fin (no se utiliza la malla como refuerzo de otra sutura previa).
Se pueden diferenciar 2 tipos de técnicas según el tipo de prótesis utilizada (parche o tapon).
Hernias inguinales primarias directas o indirectas en hombres adultos.
Hernias inguinales recurrentes directas o indirectas con un defecto mayor de 3.5 cm de diámetro.
El tamaño adecuado para la malla debe ser de 8 x 16 cm.
La malla debe de ser suficiente para solaparse unos 2-3 cm por encima del triangulo de Hesselbach y unos 1.5-2 cm sobre el hueso púbico.
El borde inferior de la malla se fija mediante una sutura continua al ligamento inguinal o de Poupart hasta el plano del orificio inguinal profundo (OIP).
El borde medial se fija con 2-3 puntos sueltos al púbis cubriéndolo parcialmente. Se deben evitar los puntos en el perióstio.
La malla se incide en su borde externo para crear dos bandas, la superior de 2/3 y la inferior de 1/3. Los dos bordes inferiores de ambas bandas se unen mediante un único punto irreabsorbible al ligamento inguinal.
El borde superior de la malla se une mediante 4 puntos sueltos al músculo oblicuo menor mediante sutura reabsorbible.
El resto de malla lateral a la zona de cruzamiento se adapta unos 2-3 cms por debajo de la aponeurosis del oblicuo mayor (Figura 1).
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Figura 1. Detalles de la técnica de Lichtenstein. (Haga click en la imagen para verla más grande) |
La Técnica de Reparación Sin Sutura (2) se basa en tres conceptos:
Evaluación del anillo inguinal interno. Precisa de una disección alta del saco para invaginarlo en el espacio preperitoneal. Con un dedo sobre el OIP se comprueba su tamaño y se clasifica la hernia. Todas las de tipo I, II y III pueden ser suceptibles de ésta técnica.
Malla. El tamaño adecuado para preparar la malla debe ser de 6 x 6 cm. Se corta desde la mitad de un lado hasta el centro de la malla y se dobla sucesivamente rotandola 90º cada vez hasta formar un tapón en paráguas.
Colocación. Se inserta a través del OIP para ser situado entre el peritoneo y la fascia transversalis. En el espacio preperitoneal el parágüas se abre y se adapta al anillo sin fijación. Posteriormente se pide al paciente que realice una maniobra de Valsalva para comprobar su correcta posición e integridad del mecanismo de esfínter.
Refuerzo posterior. La pared posterior se refuerza colocando sin sutura una segunda malla extendida de 6 x 4 cm, seccionada lateralmente para dejar paso al cordón (Figura 2).
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Figura 2. Detalles de la técnica de Gilbert. (Haga click en la imagen para verla más grande) |
Se basa en el principio de que la reparación mediante un tapón de malla (que es preferible a una malla extendida) es siempre un tratamiento eficaz sea cual sea el defecto existente (3).
El autor aconseja ésta técnica en todas las hernias inguinocrurales basado en el axioma “a menor disección, mejores resultados”.
Malla: El tapón se forma igual que en la técnica de Gilbert pero su tamaño se debe de acomodar al defecto existente.
Fijación: varía según el tipo de hernia.
Tipo I. No se requiere sutura nunca.
Tipo II. Usualmente no requiere sutura. La decisión de utilizar puntos depende del cirujano.
Tipo III. El cono es fijado siempre a los márgenes del orificio herniario con varios puntos sueltos reabsorbibles.
Tipo IV y V. El defecto directo es circunscrito cerca de su base con electrocauterio para dejar un margen visible alrededor del tejido sano, y luego la hernia es reducida. El tapón se inserta a través del defecto posterior y se fija. (Figura 3).
Tipo VI o en pantalón. Pueden precisarse ocasionalmente dos tapones.
Siempre se debe realizar después una maniobra de Valsalva para evaluar su correcta posición.
Refuerzo posterior: en todos los casos se coloca una segunda malla de refuerzo sin sutura. La sección lateral para dejar paso al cordón se cierra con 2 puntos sueltos (Figuras de la 4 a la 7).
Es una técnica basada en el concepto de reparación sin sutura, pero que a diferencia de la de GILBERT se aplica a todas las hernias y la malla no es usada como prevención de posibles recidivas sino como reparación del defecto.
Es una evolución en el concepto de hernioplastia de LICHTENSTEIN pero a diferencia de éste no utiliza ninguna sutura para fijar la malla evitando la posible mala distribución de la tensión sobre la línea de sutura, el atrapamiento de nervios y un mayor tiempo quirúrgico.
Sus ventajas son su mayor simplicidad, el precisar un menor tiempo de cirugía, una ausencia total de tensión y un mínimo dolor postoperatorio (4).
Se pueden diferenciar 2 tipos de técnicas según el tipo de prótesis utilizada (parche o tapon).
Indicaciones: En todas las hernias primarias, directas o indirectas grandes con debilidad del piso posterior (en las recidivadas recomienda utilizar la misma técnica pero por vía preperitoneal).
El tamaño adecuado para la malla debe ser de 4.5 x 10 cm.
Se recorta en punta y se superpone en el púbis 1 cm.
Se secciona lateralmente dejando un orificio de 1 cm para el paso del cordón a 6 cm del extremo medial (pubis), a 4 cm del distal (espina iliaca), y dejando dos bandas la superior de 3 cm y la inferior de 1.5 cm.
La malla se sitúa subaponeurótica y se solapa en sus bordes.
Previo a su colocación, en las grandes hernias indirectas y en las directas se realiza una invaginación del defecto posterior por una sutura continua de ida y vuelta.
Si se asocia una perdida de tejidos se coloca una malla preperitoneal suturada a puntos sueltos a los márgenes del defecto cerrandolo sin su aproximación.
Después, en ambos casos se sitúa el parche de malla sin fijar.
Tan sólo el orificio creado para la salida del cordón es cerrado por un punto lateral.
La aponeurosis del oblicuo externo se cierra con dos suturas continuas desde el anillo inguinal, una medial hasta el púbis y otra lateral hacia la espina iliaca (Figura 8).
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Figura 8. Detalles de la técnica de Trabucco. (Haga click en la imagen para verla más grande) |
Indicaciones: En todas las hernias inguinales indirectas primarias.
Técnica: Trabucco describe tres tipos de plug de los que sólo el tipo I se utiliza por vía anterior.
Se confecciona con un cuadrado de 6 x 6 cm que se pliega en forma de punta de flecha con 4 alas.
Se mantiene con dos puntos de colchonero vertical en ambos ejes.
Una vez insertado en el OIP se cierra el defecto con una sutura circular en la fascia transversalis adyacente ocultando el tapón (Figura 8).
Esta nueva técnica, original de los autores, es una modificación de la HST que permite valorar y tratar correctamente los defectos femorales con una mínima disección añadida y respetando los principios de la intervención original (5).
Aconsejamos su uso como sustitución de la HST en:
Hernias primarias en pacientes con alguno de los siguientes factores:
edad superior a 60 años
mujeres multíparas
obesidad importante
EPOC moderado/severo
presencia de enfermedades sistémicas, tumorales o degenerativas asociadas, y
en grandes hernias inguinoescrotales
Hernias recidivadas por una intervención previa no protésica, en la cual se decide su reparación por via anterior.
En las hernias directas, independientemente de su tamaño o localización (causas que predisponen a la hernia femoral).
Se trata de una reconstrucción en parche.
Malla: antes de preparar una malla según la técnica de TRABUCCO se mide la distancia existente entre la vena femoral y el pubis, y se recorta una pieza de 7-10 cms dejando una lengüeta en el borde inferior a la distancia medida y de unos 2 cm de ancho x 3 cm de largo (suficiente para cubrir todo el anillo femoral).
Fijación
Se introduce la lengüeta por la abertura de la fascia transversalis y se sitúa cubriendo el anillo femoral y medialmente la vena femoral (figuras 9 y 10).
Con un punto de sutura helicoidal se fija su borde inferior al ligamento de Cooper.
La malla es fijada con 3 suturas continuas.
La 1ª une el borde inferior de la malla, el tracto iliopúbico (parte interna del ligamento inguinal), y el borde superior de la fascia transversales abierta. Dicha sutura es interna hasta el plano del OIP, donde se hace anterior para prolongarse al menos 2 cms mas en dirección a la espina iliaca anterosuperior.
la 2ª sutura une la parte medial y superior de la malla a unos 0,5 cms de su borde libre con los músculos recto anterior y oblicuo interno.
la 3ª sutura fija los dos bordes seccionados de malla, para dejar paso al cordón espermático, y el músculo oblicuo interno al menos unos 3 cms, cubriendo posibles defectos laterales al anillo inguinal profundo (Figuras 11 y 12).
Tienen como objetivo reforzar la fascia transversalis.
Se realiza usualmente la incisión oblicua paralela al ligamento inguinal (de BASSINI).
Menos frecuentemente se usa la incisión suprainguinal transversa.
Se realiza la clásica disección completa de la región inguinal descrita para realizar la técnica de Shouldice.
Inicialmente, el nervio ilioinguinal es liberado y aislado del campo. El cordón espermático es disecado y liberado circunferencialmente del canal y luego separado con un drenaje de Penrose.
El músculo cremáster es dividido y ligado cerca del OIP. Todas sus fibras son eliminadas mediante electrobisturí. Los vasos espermáticos externos son divididos y ligados. La rama genital del nervio genitofemoral puede ser seccionada o separada del campo.
Los sacos indirectos y lipomas son disecados desde el cordón, ligados y seccionados. Los sacos inguinoescrotales se seccionan y se abandona el extremo distal. El cordón debe estar libre circunferencialmente en el anillo profundo.
Los sacos directos que adelgazan la fascia transversalis son resecados.
El orificio y canal femoral son explorados. Se identifican y reducen las posibles hernias femorales no advertidas.
La fascia transversalis se abre completamente desde el anillo inguinal interno al púbis exponiendo los vasos epigástricos inferiores. Se diseca de la grasa preperitoneal suficientemente en profundidad. Se visualiza medialmente hasta el borde lateral del recto y lateralmente bajo el cordón y el anillo profundo.
Se cierra la aponeurosis del oblicuo externo, la fascia de Scarpa, subcutaneo y la piel.
Los cirujanos del Instituto Nacional para el Tratamiento Ambulatorio de las Hernias en EE.UU. han propuesto una nueva técnica en la que combinan una malla preperitoneal y una reparación de SHOULDICE (6).
En todas las hernias inguinales primarias.
Malla: Una malla de 2.5 x 10 cm que se situa preperitonealmente y se extiende desde el pubis al anillo inguinal interno.
Fijación. Se realiza en dos capas de sutura continua según la técnica de SHOULDICE (las otras dos se consideran innecesarias).
La primera se inicia en el pubis incorporando la porción central de la malla.
La segunda en el OIP reconstruyéndolo (Figura 13).
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Figura 13. Detalles de la técnica de Moran. (Haga click en la imagen para verla más grande) |
Se basa en el supuesto de que la integridad de la fascia transversalis es uno de los factores más importantes en la prevención de las hernias. La reparación lógica debe ser pues la creación artificial de una nueva fascia transversalis (7).
En hernias recidivadas y multioperadas.
En hernias directas con gran destrucción del piso posterior.
Malla: Una malla de 10 x 10 cm es colocada cubriendo el defecto en el espacio preperitoneal.
El borde inferior se fija al ligamento de Cooper con 3-5 puntos sueltos dejando un faldón libre de 2 cm que cubre el espacio obturador.
La protesis es fijada a los bordes medial y superior del defecto con puntos sueltos transfixivos a la cara profunda de los músculos largos del abdomen (4-5 puntos). La tensión de la malla debe ser moderada, suficiente para contener pero con aspecto discretamente abombado.
Para el paso del cordón espermático se secciona la malla recortando un pequeño botón circular lateral. Las dos lengüetas formadas se fijan por separado a la cara profunda de los músculos largos. El nuevo anillo debe quedar oculto por el plano muscular (Figuras 14 y 15).
Una vez concluida la colocación de la malla se añade una reparación de BASSINI cerrando el piso posterior y ocultando la malla.
Representa una modificación de la técnica de RIVES donde la malla no se secciona y cubre más alla del defecto visible, como una nueva capa endofascial (8).
Se recomienda en los siguientes casos:
En las hernias directas o indirectas muy grandes, usualmente con perdidas parcial o total del ligamento inguinal.
En las hernias combinadas inguinal y femoral, o cuando se desea reconstruir también el anillo femoral (evitando un segundo acceso).
En las hernias recurrentes.
Malla: Una malla de 10 x 15 cm es colocada cubriendo el ampliamente el defecto en el espacio preperitoneal.
El borde inferior se fija al ligamento de Cooper con 5 puntos sueltos dejando unos 2-3 cm por abajo de éste ligamento. Lateralmente se fija a la vaina femoral (2 puntos) y después a la cara profunda del músculo transverso.
Los bordes medial y superior se fijan con puntos sueltos transfixivos a través de los músculos recto y oblicuo interno-transverso. Se dan dos hileras de puntos, una cerca del borde del defecto y otra lejos en los bordes de la malla.
El cordón espermático es tunelizado entre la malla y la pared abdominal en forma de zigzag situando un punto a cada lado.
No realiza sección alguna de la malla.
No se añade reparación de Bassini (Figuras 16 y 17).
Es una técnica que combina la reparación de RIVES (abordaje inguinal) y la de STOPPA (protesis gigante de refuerzo sin sutura) (9).
Una vez completada la disección y divididas las dos capas de la fascia transversalis el cirujano juzga la necesidad de malla.
Read la recomienda en los grandes defectos indirectos, en los defectos directos y en las hernias recurrentes.
Una malla de 14 x 16 cm es cortada y bañada en povidona-iodada.
Se dobla oblicuamente para permitir que una pequeña solapa se sitúe retroperitonealmente y la porción mayor anteriormente.
El pliegue creado se fija con 3 únicos puntos: al pubis, al ligamento de Cooper medial a la vena femoral y lateralmente a la fascia del psoas evitando el plexo lumbar.
Los 3-4 cm de la solapa inferior se sitúan detrás del pubis, encima de los vasos iliacos y parietaliza los vasos espermáticos y el deferente.
La solapa superior se sitúa detrás del músculo recto medialmente y del transverso lateralmente, dejando la malla por debajo de los vasos epigástricos.
Una vez extendida la presión de las estructuras retroperitoneales mantienen su posición.
No se corta la malla para dejar paso al cordón espermático. Este último queda parietalizado.
Para concluir se añade una reparación de BASSINI ocultando la malla (Figuras 18 y 19).
Consiste en un reemplazo de forma tridimensional de todas las capas de la región inguinocrural. El implante absorbe las fuerzas tensionales que soporta rompiéndolas en varias direcciones minimizando las posibilidades de desgarros. Se llama en cola de flecha por su semejanza con la parte posterior de una flecha (10).
Se recomienda en los raros casos de grandes hernias inguinofemorales y hernias recidivadas con destrucción completa del ligamento inguinal.
Se confecciona una malla de tres hojas con un eje común que funciona como la futura arcada inguinal.
El tamaño de la hoja menor es igual a la distancia pubis-espina iliaca antero superior y 2,5 cm más corta que las otras dos.
Los extremos del eje se fijan al ligamento inguinal cerca del pubis (2 puntos) y el otro cerca de la espina (2 puntos).
Primera hoja: se fija al ligamento de Cooper (5-7 puntos) comenzando en el pubis y avanzando hasta la vena femoral (3 puntos), y más lateralmente sobre las fibras laterales del músculo oblicuo menor. A veces debe ser cortada perpendicularmente al nuevo ligamento para permitir la salida del cordón.
Segunda hoja: siempre se corta perpendicular al nuevo ligamento para insertar el cordón y luego se vuelve a suturar. Esta hoja se inserta profunda a los músculos transverso y recto interno, a los cuales se sutura desde el pubis hasta la espina.
Tercera hoja: se aplica sobre el músculo oblicuo menor. Las colas de las suturas sostenidas por pinzas son ahora pasadas a través de ésta hoja y se anudan.
El resultado final es que el cordón y el plano muscular quedan emparedados por dos hojas de la malla. La aponeurosis del oblicuo mayor se sutura cubriendo en lo posible la reparación (Figura 20).
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Figura 20. Detalles de la técnica de la cola de
flecha. (Haga click en la imagen para verla más grande) |
Es una técnica original de los autores basada en el concepto de duplicar el canal inguinal, pero intentando hacerlo de una forma sencilla y eficaz, sin utilizar el ligamento inguinal y mediante sutura continua de su eje (11).
Aconsejamos su empleo en:
hernias inguinocrurales complejas (sobre todo directas) donde exista un deficiente plano músculoaponeurotico y/o un ligamento inguinal inadecuado;
hernias con defectos multiples, y
en hernias recidivadas.
Malla: Una malla de 20 x 10 cm se dobla dejando dos hojas desiguales, una de 12 x 10 cm y otra de 8 x 10 cm.
La porción medial del eje se fija con una sutura continua al ligamento de Cooper desde el borde interno de la vena femoral hasta el pubis.
La porción lateral se extiende sobre la fascia del músculo psoas al que se fija con un punto lateral al nervio femoral (Figura 21).
La primera hoja o posterior (12 x 10 cm) se extiende sobre el peritoneo y se fija superiormente al músculo transverso y oblicuo interno con dos puntos de colchonero, medialmente al borde lateral del recto y lateralmente al tendón conjunto a cada lado del cordón, que queda parietalizado (5 puntos en total) (Figura 22).
La segunda hoja o anterior (8 x 10 cm) se sitúa sobre el músculo oblicuo menor y se fija con dos o tres puntos. Unos 3 cm del borde lateral se inciden para dejar paso al cordón y se cierra por detrás con un punto que coge los dos bordes de la malla y el músculo oblicuo interno. La aponeurosis del oblicuo mayor se cierra cubriendo la reparación tanto como sea posible (Figuras de la 23 a la 25).
| 1. | Lichtenstein IL. Herniorraphy: a personal experience with 6321 cases. Am J Surg 1987; 153: 553-559. |
| 2. | Gilbert AI. Sutureless repair of inguinal hernia. Am J Surg 1992; 163: 331-335. |
| 3. | Rutkow IM, Robbins AW, Freehold NJ. Tension-free inguinal herniorrhaphy: a preliminary report on the mesh plug technique. Surgery 1993; 114: 3-8. |
| 4. | Trabucco E. The office hernioplasty and the Trabucco repair. Ann It Chir 1993; 64(2): 127-129. |
| 5. | Moreno-Egea A, Pérez-Abad JM, Carrasco L, Lirón R, Martinez D, Aguayo JL. Descripción de una nueva intervención para el tratamiento de las hernias inguinocrurales: Técnica de Duplicación del Canal Inguinal. Cir Esp 1997;62:463-5. |
| 6. | Moran RM, Brauns J, Petrie CR, Novak BP, Johnsrud JM. The Moran repair for inguinal hernias. En: Inguinal hernia repair 1ª ed, Schumpelick V, Wantz GE, (eds), Switzerland, S Karger AG, 1995, pp. 206-211. |
| 7. | Rives J, Lardennois B, Flament JB, Convers G. La piece en tulle de dacron, traitement de choix des hernies de l´aine de l´adulte. A propos de 183 cas. Chirurgie 1973; 99: 564-575. |
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| 10. | Bendavid R. The fleching: a new implant for the treatment of inguinofemoral hernias. Int Surg 1986; 71: 248. |
| 11. | Moreno-Egea A, Pérez-Abad JM, Carrasco L, Lirón R, Martinez D, Martín JG, Aguayo JL. Modificación de la Técnica de Lichtenstein para el tratamiento de las Hernias Inguinocrurales: Hernioplastia Combinada. Cir Esp 1998;63:454-6. |
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