Clasificación de las técnicas protésicas por vía posterior
- Técnicas abiertas
- Técnica de refuerzo de Nyhus
- Técnicas de refuerzo del saco visceral con prótesis gigante
- Técnica de Stoppa
- Técnica de Rigault
- Técnica de Wantz
- Técnica de Trabucco
Técnicas cerradas mediante abordaje laparoscópico
- Técnica extraperitoneal (TEP)
- Técnica transperitoneal (TAPP)
A) Técnicas abiertas
Pasos comunes a todas ellas
Incisión
Usualmente se utiliza la incisión de Nyhus para las formas
unilaterales: incisión abdominal transversa superior, a dos dedos por encima del
pubis y desde la sínfisis púbica hasta el orificio inguinal profundo.
Disección
- Exposición de la vaina anterior del músculo recto.
- Inserción del dedo índice en el orificio inguinal superficial (orificio
inguinal superficial) para facilitar la localización del OIP y sección
transversal de la fascia anterior del recto en un plano inmediatamente craneal
al OIP.
- Sección y separación de las fascias y músculos oblicuo externo, interno y
transverso hasta identificar correctamente la fascia transversalis.
- Sección de la fascia transversalis y disección del espacio preperitoneal.
Tratamiento del saco
- No es preciso ligar los vasos epigástricos inferiores de forma rutinaria.
- El cordón y los vasos son liberados del peritoneo desde las cercanías del
OIP al menos en unos 10 cm. Los sacos herniarios (directos o indirectos) y
lipomas son disecados de forma roma e invertidos si es preciso usando una
sutura en bolsa de hilo. Los sacos inguinoescrotales se seccionan y se
abandona el extremo distal. El cordón debe estar libre circunferencialmente en
el OIP. El defecto parietal no es cerrado, aunque la protusión de fascia
transversalis puede eliminarse suturándolo a la pared abdominal.
- El orificio y canal femoral son explorados. Se identifican y reducen las
posibles hernias femorales no advertidas.
- Búsqueda meticulosa de otras hernias o áreas débiles.
Cierre
Antes del cierre de la herida se debe asegurar una correcta
hemostasia y lavar adecuadamente el espacio preperitoneal con suero salino. La
fascia transversalis no es necesario aproximarla. Se suturan la vaina anterior
del recto y la aponeurosis lateral, y después el tejido subcutáneo y la piel.
A.1. Técnica de Lloyd M. Nyhus
Representa una hernioplástia preperitoneal donde la malla se
coloca sobre una reparación con el tracto iliopúbico hecha previamente (1):
1) Indicaciones
En todas las hernias inguinales recurrentes.
2) Técnica
- Reparación formal del defecto
- En una hernia directa: aproximación de la fascia transversalis al tracto
iliopúbico o al ligamento de Cooper con polipropileno del nº 0.
- En una hernia indirecta: aproximación del arco muscular del transverso y
la fascia transversalis al tracto iliopúbico hasta las cercanías del OIP. Se
añade una sutura lateral también para crear un nuevo anillo.
- En una hernia femoral: cierre por 2-3 puntos del ligamento de Cooper al
tracto iliopúbico. (Si es necesario se realiza una incisión de relajación en
el recto anterior del abdomen).
- Malla: Se utiliza una malla de 10 x 4 cm.
- Fijación
- El Borde inferior se fija al ligamento de Cooper y se extiende sobre la
reparación fascial. Cuando la reparación es por una hernia indirecta el
cordón debe ser incorporado a la malla con un punto lateral.
- El borde superior se fija a la pared inguinal posterior.
- Finalmente, el resto de la malla es doblado y su extremo se sutura por
debajo de la herida abdominal (Figura 1).
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Figura 1. Técnica de Nyhus.
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A.2. Técnicas de refuerzo del saco visceral con prótesis gigante
A.2.1. Técnica de Rene Stoppa
Fue descrita por primera vez en 1968 y aporto un concepto
diferente tanto por su vía de abordaje como por su planteamiento teórico. Se
basa en la creación de una nueva capa endofascial donde el gran tamaño de la
malla da estabilidad sin precisar ninguna fijación, cubriendo todos los espacios
débiles, incluso la propia incisión evitando las posibles recurrencias y
eventraciones. La prótesis es mantenida en su sitio por la presión
intra-abdominal (principio de Pascal) (2).
- Indicaciones: Stoppa enumera las siguientes indicaciones:
- En pacientes mayores de 50 años
- En hernias complicadas o difíciles de tratar (grandes, bilaterales o
asociadas a eventraciones)
- En hernias inguinoescrotales o recurrentes
- Cuando se precisa una cirugía con una cierta garantía de seguridad
(obesos, cirróticos y ancianos)
- Cuando la intervención debe de ser rápida por el alto riesgo de los
pacientes
- Cuando no existe ligamento inguinal ni de Cooper
- En hernias recurrentes tratadas anteriormente por vía anterior con malla
- Tecnica: Los pasos de la intervención son los siguientes:
- Incisión
- Incisión media subumbilical desde 2 cm por encima del pubis hasta 2 cm
por abajo del ombligo.
- Apertura de la línea alba subumbilical y la fascia preperitoneal y
prevesical.
- Disección
- Parietalización de los elementos del cordón: el cordón se retrae hacia
delante y abajo con una banda de latex.
- Se separan el deferente y los vasos espermáticos del saco.
- Al retirarse la banda de látex se ven adosados a la pared los
componentes funiculares, el deferente y los vasos espermáticos.
- Malla
- La malla gigante de Dacrón no se corta para dejar paso al cordón, se
coloca sobre él.
- El tamaño necesario se mide en el paciente. La longitud transversal
correcta es 2 cm menor que la distancia entre las dos EIAS, la vertical
igual a la distancia entre ombligo-pubis (promedio: 26 x 16 cm).
Posteriormente se recorta en forma de cabrio.
- Fijación: se coloca mediante pinzas de Kelly en cada vértice,
desplazándose la mayor distancia posible bajo la pared abdominal,
desplegándose la malla y cubriendo ampliamente todo el defecto. Se coloca un
único punto de colchonero cranealmente para fijar el borde superior de la
malla al borde inferior de la fascia umbilical de Richet (Figura 2).
- Cierre: usualmente se deja un drenaje anterior a la malla y luego se
cierra la línea media, el subcutáneo y la piel con un nylon monofilamento.
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Figura 2. Técnica de Stoppa.
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A.2.2. Técnica de Rigault
Es una hernioplastia preperitoneal mediante un abordaje
distinto al clásico (3).
- Indicaciones: en las hernias inguinales recurrentes y/o complejas.
- Técnica:
- Incisión: incisión de Pfannenstiel transversa suprapúbica de 10-12 cm
con apertura transversal de la aponeurosis del músculo recto.
- Reparación del defecto: cierre laxo del defecto para prevenir el bulto
postoperatorio inicial.
- Malla: se utiliza una prótesis de poliéster (Dacrón) de 10 x 12 cm.
- Fijación
- No se utilizan suturas. La presión intra-abdominal es suficiente para
fijar la malla, pero habitualmente se suelen dar dos puntos laterales: uno
externamente fijando la malla al músculo iliopsoas y otro interno al área
del obturador.
- El cordón se pasa por una incisión de 5-6 cm desde la línea media de
uno de los lados al centro de la malla (Figura 3).
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Figura 3. Técnica de Rigault.
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A.2.3. Técnica de Wantz
Debe de considerarse como una variación unilateral de la
técnica de Stoppa, mediante una incisión de Nyhus (4)
- Indicaciones: Se suele reservar para:
- hernias recurrentes;
- pacientes con grandes hernias directas;
- en todas las hernias femorales de los hombres por el riesgo de asociar
una hernia inguinal;
- en pacientes con enfermedades del tejido conectivo
- en pacientes con gran distensión abdominal como cirróticos y obesos.
- Técnica
- Malla:
- La malla de mersilene es cortada en forma de diamante.
- La anchura debe ser igual a la distancia entre la línea media y la
EIAS menos 1 cm en el lado superior (12 cm) y la inferior 2-4 cm mayor. La
distancia vertical es de 14 cm medial y de 15 cm la lateral.
- Fijación:
- El borde superior se fija por 3 puntos sueltos de colchonero con aguja
de Reverdin (2-3 cm por encima de la incisión):
- bajo la línea alba,
- en la línea de Spiegel,
- a través del músculo oblicuo en las cercanías de la EIAS.
- El borde inferior es desplegado mediante tres pinzas largas situadas
en ambos extremos y el centro de la malla, y colocados:
- el vértice medial al espacio de Retzius bajo el recto;
- el central hacia la rama superior del pubis cubriendo el agujero
obturador y los vasos iliacos; y,
- el vértice lateral se dirige a la fosa iliaca para cubrir el anillo,
parietaliza el cordón y alcanza el músculo iliopsóas (Figura 4).
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Figura 4. Técnica de Wantz.
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A.3. Técnica de Ermanno E. Trabucco
Trabucco describe la técnica de corrección preperitoneal de
las hernias mediante tapones de malla (5). El tapón es insertado dentro del
defecto y su base fijada a los márgenes. Si existiera una protusión peritoneal
detrás del tapón, éste no podría penetrar en un defecto obliterado de forma
tridimensional.
A diferencia de las técnicas con prótesis gigantes:
- precisa de menor disección,
- es muy efectiva en la mayoría de los defectos recurrentes que suelen ser
de pequeño tamaño,
- se puede realizar ambulatoriamente bajo anestesia local.
- Indicaciones: El autor aconseja ésta técnica en todas las hernias
inguinales recidivadas:
- Indirecta aislada: T2
- Directa con piso posterior intacto: T2
- Directa con piso posterior debil: T3
- Múltiple o combinada: T3
- Femoral: T2.
- Técnica:
- Tapón tipo 2 (T2).
- En un defecto recurrente directo con OIP fibroso y piso posterior
intacto se utiliza una reparación con malla en T2. Se confecciona al
suturar un tapón en cola de flecha (T1) a una base redondeada de 2 a 4 cm.
Varias suturas son situadas en los márgenes del defecto y sobre la base de
malla, antes de la inserción del tapón, controlando así adecuadamente su
situación correcta. Luego se anudan las suturas y se aplican otras si se
considera necesario (puntos o grapas de sutura helicoidal).
- Si el defecto es indirecto también se utiliza el tipo T2, insertado
lateral o medial al cordón espermático.
- Si existe un defecto femoral se repara también con un tapón tipo T2.
- Tapón tipo 3 (T3).
- Si existe un defecto único o múltiple asociado a una debilidad del
piso posterior se usa un tapón tipo T3. Se confecciona suturando uno o más
tapones T1 sobre una base amplia de 10 x 14 cm según la localización del
defecto.
- Se utilizan suturas alrededor del defecto, y si es preciso se fija
también al ligamento falciforme, de Cooper, fascia femoral y aponeurosis
del transverso.
- El extremo distal de la base es seccionado para dejar paso al cordón y
suturado lateralmente.
- La porción superior de la malla libre es doblada sobre la reparación
situándose bajo la incisión abdominal antes del cierre (Figura 5).
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Figura 5. Técnica de Trabucco.
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B) Técnicas laparoscópicas
B.1. Técnica preperitoneal
La primera hernioplastia por laparoscopia fue referida por
Schultz en 1990. La técnica laparoscópica aplicada a la hernia supone el último
avance por conseguir una correcta reparación con un mínimo de agresión para el
paciente (6,7,8).
En líneas generales difiere de la forma abierta en dos
puntos:
- la necesidad de utilizar dos mallas fijadas en la línea media cuando
existe un defecto bilateral; y,
- el uso de sutura para asegurar la situación correcta de la malla.
En cambio, los beneficios son mayores:
- el acceso directo a las estructuras inguinales posteriores;
- la clara visión de todos los posibles defectos herniarios;
- el evitar cicatrices cutáneas;
- y la facilidad para reparar hernias difíciles (deslizadas, incarceradas,
bilaterales y prevasculares).
1. Indicaciones
- Todo paciente adulto sin contraindicación anestésica puede beneficiarse de
la técnica laparoscópica.
- Las mejores indicaciones a considerar deben ser las hernias bilaterales y
algunos casos de hernias recidivadas.
- Se puede emplear también sistemáticamente como una técnica sustitutiva de
la de Stoppa (9).
2. Contraindicaciones
- Absoluta: Los pacientes con cirugía extraperitoneal retropúbica.
- Indicaciones incorrectas:
- Pacientes con cardiopatías (por el riesgo añadido de descompensación y
de infarto de miocardio).
- Hernias escrotales con deslizamiento (por el mayor riesgo de lesión
intestinal).
- Pacientes en edad infantil o hernias tipo I.
- Pacientes con antecedentes de infección reciente (la laparoscopia
requiere la colocación de una malla y se aconseja en estos casos esperar 1
año).
- Relativa: Esta técnica puede realizarse de forma cuidadosa en pacientes
con incisiones medias o paramedianas, Pfannenstiel o apendicectomias. Pero la
presencia de incisiones abdominales no contraindica la cirugía laparoscópica
extraperitoneal.
3. Técnica
- Fase I: Preparación del paciente.
- El paciente se debe colocar en decúbito supino, con los brazos pegados
al cuerpo o extendidos a cada lado y con un ligero Trendelenburg (no
imprescindible).
- El cirujano se sitúa en el lado contrario al de la hernia, el ayudante
en el mismo lado y el monitor cerca de los pies del enfermo.
- La intervención se puede realizar bajo anestesia epidural, raquídea o
general. La elección dependerá de las características del paciente y
preferencias del equipo quirúrgico.
- No es preciso realizar de forma sistemática un sondaje vesical a todos
los pacientes, pero es prudente asegurarse de que se hace orinar al enfermo
antes de su traslado al quirófano.
- Fase II: Colocación de los trocares (Figuras 6 y 7).
- En la hernia unilateral los tres trocares se sitúan por fuera de la
línea media.
- Paso 1: Colocación del trocar para la óptica en el área
infraumbilical (10 mm):
- Se realiza una incisión de piel de 2 cm de tamaño a 1 cm de la línea
alba aproximadamente, y en el mismo lado de la hernia con el objetivo de
identificar la fascia anterior del recto.
- Se incide 1 cm de dicha vaina y se separa el músculo lateralmente.
- El dedo índice puede usarse para disecar y entrar en el espacio
retromuscular. Después se introduce el trocar balón de distensión
vasculándolo a ambos lados y orientándolo hacia la espina del pubis.
Cuando se nota el contacto con el pubis se mantiene fijo, se coloca la
óptica y bajo visión directa del espacio preperitoneal se insufla unas
30-35 veces.
- No se debe tunelizar con el balón por debajo del pubis para evitar
lesiones vasculares.
- Se debe dejar el balón de distensión inflado unos dos minutos para
favorecer la hemostasia, se vacía y se saca para colocar el definitivo
trocar estructural que se insufla 3 veces y se fija.
- Se conecta el neumo a 8-10 mm de Hg. y el paciente se coloca en
posición de Trendelenburg.
- Paso 2: Colocación de los trocares de trabajo.
- Sobre el pubis y por fuera de la línea media se sitúa el segundo
trocar corto de 5 mm.
- En el punto medio entre ambos trocares se sitúa un tercero de 5 mm,
también 1 cm desplazado de la línea media y del lado contrario de la
hernia.
- En la hernia bilateral se sitúan los tres trocares directamente sobre la
línea media.
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Figura 6. Esquema de colocación de trócares en
hernias uni y bilaterales.
(Haga click en la imagen para verla más grande) |
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Figura 7. Fotografia de los trócares colocados en
una hernia bilateral.
(Haga click en la imagen para verla más grande) |
- Fase III: Disección.
- Paso 1: Identificación de estructuras. Se debe identificar
correctamente la sínfisis del pubis y el ligamento de Cooper (estructura
guía o de referencia), y después lateralmente se reconocen los vasos
epigástricos inferiores y los femorales, el anillo inguinal interno y los
elementos del cordón. Se valora inicialmente el tipo de hernia existente.
- Paso 2: Disección del espacio de Bogros y Retzius (medial,
lateral e inferior).
- La disección medial debe liberar el ligamento de Cooper, el triángulo
de Hesselbach y el anillo femoral.
- La disección lateral se inicia por detrás de los vasos epigástricos y
por encima del tracto iliopúbico para evitar romper el peritoneo, entrando
en el espacio de Bogros reconocido por su imagen en cabello de ángel (y
prácticamente avascular) y alcanzando en profundidad hasta unos 2 cm por
encima de la EIAS.
- La disección inferior debe visualizar el músculo psóas y el ilíaco.
- Fase IV: Tratamiento de la hernia.
- Hernias directas.
- Paso 1: Diagnóstico y reducción.
- Las hernias directas se reconocen al situarse medialmente a los
vasos epigástricos inferiores y por encima del ligamento de Cooper. Se
suelen reducir fácilmente tras la insuflación del balón total o
parcialmente.
- Si se encuentra incarcerada su reducción debe de hacerse de forma
cuidadosa por la posibilidad de que participe la vejiga o el intestino.
- Paso 2: Fijación del saco de fascia transversalis. En grandes defectos
directos es aconsejable coger el pseudosaco y fijarlo a la pared abdominal
para evitar la posibilidad de colecciones en el saco.
- Paso 3: Exploración del cordón.
- Aunque exista una hernia directa evidente, siempre se debe explorar
los elementos del cordón para descartar una posible hernia indirecta
asociada (lo que ocurre en el 12-15% de los casos).
- Debemos reducir el peritoneo que protuye con el cordón, y asegurar
su separación de dichos elementos hasta un nivel umbilical.
- Hernias indirectas.
- Paso 1: Diagnóstico y sección de la fascia preperitoneal. Las hernias
indirectas siguen los vasos espermáticos y alcanzan el anillo inguinal
interno. Tras reconocer el anillo se procede a liberar sus adherencias. Se
identifica, se aísla y secciona la fascia preperitoneal que envuelve los
elementos del cordón.
- Paso 2: Separación de las estructuras del cordón.
- Se inicia la disección del saco cerca del anillo mediante maniobras
bimanuales de tracción y contratracción. Se aísla el saco peritoneal del
deferente y de los vasos espermáticos. Se reduce el lipoma existente.
- El saco debe de estar finalmente completamente libre de las
estructuras del cordón. Si el saco no se puede reducir fácilmente se
puede seccionar tan distálmente como sea posible, identificando
previamente las estructuras del cordón.
- El peritoneo redundante no es necesario cerrarlo.
- Paso 3: Reducción total del saco peritoneal. La disección del extremo
proximal del saco se debe ampliar hasta que no exista protusión del
peritoneo, tanto como sea posible, hasta un nivel infraumbilical.
- En grandes hernias indirectas es útil recurrir a:
- Sección distal bajo visión (los vasos se suelen situar por detrás del
saco).
- Técnica de Darzi-Himpens: se hace un pequeño ojal sobre la zona
ventral del saco cerca del anillo. Se incide 1 cm de la piel sobre el
anillo y se separa el músculo oblicuo externo entrando en cavidad. Se
identifica el saco, se coge con un mosquito, se liga y se secciona dejando
abandonado el extremo distal. Se cierra la fascia y la piel y se prosigue
la preperitoneoscopia (10).
- Si se rompe el peritoneo y se modifica el campo:
- Disecar el saco hasta que el peritoneo quede redundante
- Aumentar la posición de Trendelenburg.
- Colocar una aguja de Verres sobre el ombligo para evacuar el CO2
peritoneal.
- Reconvertir si no se consigue un cierre eficaz o se hace difícil
proseguir la disección con el campo reducido.
- Fase V: Reconstrucción con prótesis gigante.
- Paso 1: Preparación y extensión de la malla.
- Se utiliza una malla de 15 x 15 cm que se recorta de forma individual.
- No es necesaria la sección lateral para el paso del cordón.
- Es útil referenciar los bordes superiores de la malla con un punto
reabsorbible para reconocer los extremos y colocarla correctamente.
- Se dobla a modo de cigarrillo dejando el borde superior libre (1 cm) y
se introduce por el trocar de 10 mm orientándola hacia la EIAS.
- Una vez en cavidad, nunca se debe iniciar su despliegue en la zona
central o infraumbilical, es aconsejable bajarla primero hasta la pared
abdominal inferior y después desplegarla manteniendo el borde superior
fijo por una pinza. Inicialmente se sitúa la zona lateral y luego se
cubren todos los espacios débiles.
- En las hernias directas se debe sobrepasar al menos 3 cm el defecto.
- Siempre, la malla debe cubrir horizontalmente de línea media (pubis) a
la EIAS y verticalmente desde 2 cm por debajo del ligamento de Cooper
hasta la arcada de Douglas.
- La malla debe situarse sobre el músculo psóas.
- El saco indirecto debe situarse completamente por encima de la malla.
- Paso 2: Fijación de la malla.
- No es necesaria la fijación en mallas gigantes (15 x 15 cm).
- Nunca se debe fijar primero el borde lateral sin asegurarse de cubrir
correctamente toda la región medial y caudal.
- Usualmente basta con una helicosutura al ligamento de Cooper.
- Se pueden aplicar helicosuturas sin peligro en: ligamento de Cooper,
cara posterior del recto, en el arco aponeurótico del transverso cerca del
triángulo de Hesselbach y en la fascia transversalis lateral al OIP.
- Nunca deben darse puntos en: debajo del ligamento de Cooper, cerca de
las estructuras del cordón, por debajo del tracto iliopúbico o por dentro
de los vasos epigástricos.
- Para aplicar la sutura con seguridad la cabeza de la pistola
- debe palparse por fuera de la pared abdominal; y,
- no debe apretarse con excesiva fuerza sobre las estructuras.
Figuras 8 a 37. Fotografias paso a paso
de la TEP. Fases de disección, tratamiento de la hernia y reconstrucción
mediante la prótesis gigante.
(Haga click en la imagen para verla más grande) |
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- Cierre
- Se vacía el neumo despacio bajo visión directa para valorar la correcta
situación de la malla: preperitoneal, bien extendida y con el saco herniario
por encima y detrás. De esta forma se reduce el riesgo de recidiva temprana
por deslizamiento del saco peritoneal bajo el músculo psóas. La presión
positiva de la cavidad peritoneal mantiene la malla correctamente situada y
extendida según la ley de Pascal.
- Se aproxima la piel con una subcuticular.
- Hay que advertir al paciente que es común la presencia de liquido en la
zona donde estaba la hernia simulando una falsa recurrencia. Este fluido
desaparece en unas semanas o puede aspirarse.
4. Cuidados postoperatorios
- Dolor postoperatorio:
- No es infrecuente presentar dolor o molestias locales, tanto en el sitio
de la cirugía como en los lugares de inserción de los trocares. Dichas
molestias son normales y deben ir desapareciendo en unos días.
- Si el paciente presentaba dificultades para orinar éstas pueden
agravarse en la primera semana y debe notificarse al especialista para su
control.
- El paciente debe ser dado de alta con su recomendación analgésica para
evitar el dolor, pero cada uno presenta un umbral diferente y se debe
aconsejar la consulta médica sino disminuye en los primeros 3 o 4 días.
- Sangrado: Las heridas pueden sangrar tras la cirugía y dar lugar a
cambios en el color normal de la piel. La presencia de equímosis púbica o
escrotal no es infrecuente y cede durante la primera semana. A veces se
refiere como una sensación de quemazón bajo la herida que puede incluir hasta
los genitales. Otras veces se puede formar un verdadero hematoma escrotal o
abdominal inferior que tarda más tiempo en reabsorberse (2-3 semanas) y se va
transformando en una zona indurada y más sensible. Usualmente no precisan de
ninguna actitud.
- Cuidados de la herida: A las 24 horas de la cirugía se pueden
retirar los puntos y cubrir la herida con puntos de papel y un apósito suave.
Los puntos no son necesarios retirarlos y se puede reanudar la higiene normal
(ducharse) con sólo cambiar el apósito externo cuando se moje o se ensucie. La
piel puede lavarse con agua y jabón.
- Dieta: Se puede iniciar una dieta normal tan pronto como se desee.
Usualmente se puede presentar un estreñimiento como reacción normal a la
cirugía, a la inactividad y a la medicación. La vuelta a la actividad
rutinaria eliminara éste problema. Si se precisa se puede tomar un laxante
suave en la primera semana. Se debe evitar la obesidad.
- Actividad: La vuelta a la actividad física se debe reanudar tan
pronto como uno lo precise. Algunos pueden iniciar su rutina al día siguiente
de la cirugía laparoscópica y otros precisan un tiempo mayor de reposo. Cada
uno debe de adaptar su actividad según su caso y situación personal, pero hay
que saber que la actividad física no va a dañar la reparación realizada.
- Problemas: Aunque son infrecuentes, pueden ocurrir problemas
durante cualquier cirugía. Si se presentaran síntomas como fiebre, manchado de
la herida, dolor persistente, sangrado, etc. consultar con el especialista.
Aunque todo halla ido bien es preciso ser revisado al mes, a los seis meses y
cada año después de la intervención.
5. Complicaciones
Las complicaciones de la cirugía laparoscópica son diferentes
a las de la cirugía convencional, tanto de forma cuantitativa como de forma
cualitativa. La laparoscopia parece corregir las hernias inguinales con una
menor tasa de complicaciones, sobre todo de hematomas o de infecciones de la
herida quirúrgica dependiendo inicialmente de la experiencia del cirujano.
Además, el tipo y tamaño de hernia junto a las condiciones del paciente también
influirán en la presencia de complicaciones. Por otra parte la nueva técnica
hace posible la aparición de unas complicaciones inherentes al acceso y acto
laparoscópico (como las lesiones por trocar). Para su mejor comprensión las
clasificaremos en intraoperatorias y postoperatorias, mencionando después el
problema de las recidivas (11-18).
- Complicaciones intraoperatorias: Su incidencia se estima entre el
0% y el 3%, siendo con más frecuencia el resultado del procedimiento
laparoscópico, y de forma infrecuente consecuencia de la reparación herniaria
(Arregui (6) 1.2%, Dulucq (7) y Begin (17) 1.6%).
- Relacionadas con la técnica laparoscópica: Son frecuentes durante
la curva de aprendizaje pudiendo obligar a la reconversión de la técnica en
cirugía abierta. Se han descrito:
- Hipercapnia. Durante la insuflación el CO2 se difunde a la sangre
causando hipercapnia. Se puede evitar mediante control anestésico (0.1%).
- Problemas técnicos con el aparataje.
- Lesiones por punción de los trocares. Usualmente vasculares o
viscerales (vejiga sobre todo y en menor frecuencia intestino) (0.1-0.3%).
- Hernias en los sitios de punción.
- Relacionadas con la reparación de la hernia.
- Lesiones vasculares.
- La hemorragia grave ocurre por lesión de la aorta distal o de los
vasos iliacos y se asocia con una mortalidad del 15%. La lesión de los
vasos iliacos externos o femorales no ha sido documentada todavía y la
de los vasos epigástricos inferiores es bastante rara. En el 0.6% de las
intervenciones por laparoscopia se precisa reintervención por lesión
vascular.
- Las hemorragias leves ocurren por lesiones en la inserción de los
trocares y deben identificarse antes de concluir la intervención, y una
simple ligadura simple resuelve la situación. También pueden producirse
durante la disección o en la colocación de los ágrafes.
- Es más frecuente la lesión de los vasos de la corona mortis, lo que
ocurre en un 15% de los casos, y de los vasos espermáticos, aunque esto
último no necesariamente implica la aparición de atrofia testicular. Es
bueno recordar que todos los vasos de la región inguinal pueden ser
ligados a excepción de los iliacos externos.
- Lesión vesical .La frecuencia es de 0.4%. El mayor riesgo de lesión
vesical lo representa la colocación del trocar suprapúbico, por lo que se
puede minimizar el riesgo si se hace al enfermo orinar justo antes de la
intervención o sondándolo.
- Lesión Intestinal. Es muy rara en la técnica totalmente
extraperitoneal. Su frecuencia oscila entre un 0.1% y un 0.27%. La
identificación rápida de la lesión y su tratamiento evitan posibles
reoperaciones. La mayoría de los casos pueden repararse bajo cirugía
laparoscópica, pero ante la existencia de dudas se debe reconvertir. Los
pacientes con cirugía previa presentan un mayor riesgo de lesiones
viscerales, por ello en éstos pacientes es importante valorar bien el
riesgo quirúrgico y la experiencia del cirujano.
- Relacionadas con la anestesia.
- Complicaciones cardiorespiratorias. los problemas hemodinámicos
ocurren en un 0.2% de los pacientes y se asocian a una alteración del
retorno venoso y al reflejo vasovagal, causando una hipotensión y
arritmias. Ambas complicaciones son las más frecuentes, lo cual puede
contraindicar la cirugía laparoscópica en pacientes con enfermedad
cardiaca o pulmonar. En los ancianos el riesgo de dichas complicaciones
debe ser evaluado cuidadosamente antes de realizar una técnica bajo
anestesia general y con un posible neumoperitoneo. En la mayoría de los
casos se corrigen fácilmente con fluidoterapia y/o atropina y las
arritmias con su tratamiento específico.
- Aspiración broncopulmonar.
- Trombosis venosa periférica y embolismo pulmonar.
- Complicaciones postoperatorias: Son las más frecuentes, y se sitúan
entre un 5% y un 12.4%.
- Locales.
- Enfisema subcutáneo.
- Hematoma-equímosis inguinoescrotal/peneano y/ Seroma. La presencia de
hematomas y seromas son las complicaciones locales más frecuentes, sobre
todo en el tratamiento de grandes hernias indirectas (2-7%). Suelen
resolverse en unas 6 semanas, pero pueden persistir varios meses. No
representan un problema laboral pero deben ser identificados y no
confundidos con posibles recurrencias. Ante la duda una ecografía y la
evolución confirmaran el diagnóstico (el hematoma va disminuyendo su
tamaño y endureciendose como un tapón bien delimitado y no doloroso).
- Nerviosas.
- Neuralgia cutánea. No se han publicado lesiones del Ilioinguinal o del
Iliohipogástrico. La merálgia parestésica puede ser causa de lesión del
femorocutáneo lateral o la rama femoral del genitofemoral en la disección
o en la colocación de grapas. El conocimiento anatómico del espacio
preperitoneal evita dichas lesiones. La localización de la grapa por
rayos-X y la eliminación laparoscópica puede resolver el problema
(0-0.6%).
- Testiculares.
- Dolor postoperatorio transitorio. Es usual algo de quemazón o dolor
testicular por trauma del genitofemoral o del simpático testicular, por
edema del cordón o sobre todo en caso de fenestración de la malla. Ocurre
en un 0.2% de los casos. El disconfort es usualmente transitorio y
responde a la elevación del testículo y a los analgésicos.
- Hidrocele. Ocurre cuando se liga un proceso vaginal no reconocido y el
fluido acumulado no puede drenarse libremente a la cavidad peritoneal.
Esta complicación aparece en el 1% de las reparaciones por laparoscopia.
- Atrofia testicular. Es rara aún tras la lesión de los vasos
espermáticos debido a la rica circulación colateral (0.3% a diferencia de
un 2.2% en la cirugía clásica). La experiencia del cirujano hace que dicha
lesión sea inexistente tras el aprendizaje inicial, pero se puede evitar
minimizando la disección del cordón y abandonando el segmento distal del
saco indirecto.
- Urinarias.
- Retención urinaria. Relacionada con la anestesia espinal (1.5%-3.7%).
Son frecuentes en ancianos, en pacientes con problemas de próstata previos
a la intervención y en jóvenes musculosos. Se pueden evitar restringiendo
los fluidos intra y postoperatorios y con la deambulación precoz. Si a las
8 horas de la cirugía no se inicia espontáneamente la micción se debe
aconsejar el sondaje vesical.
- Relacionadas con la prótesis.
- Migración de la malla. Causada por una insuficiente fijación al
ligamento de Cooper o por ser de un tamaño pequeño. Para evitarla se debe
testar siempre la correcta fijación de la malla con pequeños tirones tras
su colocación.
- Infección. El rechazo y formación de flemones o abscesos
retroperitoneales son muy raros y no indican recurrencia si se precisa
retirar la prótesis.
- Adherencias y fístulas a órganos intraabdominales. El decúbito de la
malla puede causar teóricamente fístulas intestinales. Grandes disecciones
del saco indirecto sobre todo si se usa la coagulación pueden causar íleos
prolongados u obstrucción intestinal.
- Sistémicas: Pueden producirse problemas cardiopulmonares (5.4%),
atelectasias, neumonía, tromboflebitis, hemorragia digestiva, etc.
6. Recidivas
Las recurrencias suelen presentarse antes de los 6 meses del
postoperatorio lo que obliga a pensar en un error de la técnica quirúrgica.
Para evitar dichas recidivas tempranas es importante tener presente:
- La necesidad de usar mallas de gran tamaño donde la presión intraabdominal
favorezca su fijación sin desplazamientos.
- La normal curva de aprendizaje.
A pesar de que teóricamente no deben surgir recidivas si la técnica ha sido
correctamente empleada se han referido entre un 0.4% y un 2.2% de los casos.
El 60% de las recidivas son explicadas por el uso de mallas pequeñas, el 30%
por una falta de fijación adecuada y el 10% por una omisión de la reparación
de la hernia (hernias no advertidas durante la cirugía).
Es importante sobre todo para los cirujanos que comienzan con la técnica
laparoscópica conocer que seromas y hematomas durante el postoperatorio
(usualmente en grandes hernias directas o indirectas que resultaron de
laboriosa disección) pueden simular una recidiva, incluso ser erróneamente
diagnosticados por ecografía. No es aconsejable indicar reoperaciones
tempranas en casos de duda. La evolución durante unos días demostrara su
verdadero origen.
B.2. Técnica transperitoneal
La técnica transperitoneal difiere de la preperitoneal en que
el abordaje se realiza a través de la cavidad abdominal mediante la incisión y
separación del peritoneo, y posterior disección del espacio de Brogos.
Las desventajas de la técnica:
- a. precisa de la entrada en la cavidad abdominal con el consiguiente
peligro de lesiones y formación de adherencias;
- b. precisa de una mayor disección para visualizar correctamente todos los
espacios débiles, lo que aumenta el riesgo de dejarse hernias inexploradas; y,
- c. es necesario utilizar una malla de menor tamaño, usualmente inferior a
10 x 15 cm, la cual debe ser fijada siempre para evitar su deslizamiento.
Como única ventaja cabe destacar el mayor tamaño del espacio
de trabajo y su mejor visibilidad.
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