ISSN: 1576-2025

Resultados de las videotoracoscopias (2000-2004).
Ruber L. Gallardo Arzuaga1, Álvaro Álvarez Pérez1, Roberto E. Aguirre Fernández2, Yurieth Gallardo Sánchez3
1Profesor Asistente, 2Profesor Auxiliar, 3Médico general.
Hospital Universitario "Celia Sánchez Manduley". Manzanillo. Granma. Cuba.
[Arch Cir Gen Dig, 2005 May 2 © Cirugest]

Gallardo Arzuaga RL, Alvarez Perez A, Aguirre Fernandez RE, Gallardo Sanchez Y
Resultados de las videotoracoscopias (2.000-2.004).
Arch Cir Gen Dig 2005 May 2. Disponible en: http://www.cirugest.com/revista/2005/10/2005-05-02.htm

Resumen

Se realizó un estudio de los enfermos a los que se le practicó toracoscopia en el departamento de cirugía de invasión mínima (CIM) en un período de cinco años en el Hospital Universitario ‘Celia Sánchez Manduley”. De un total de 18 casos la resección de bullas con pleurectomía parietal parcial resultó ser el proceder terapéutico que más se practicó con 10 (55,5%), siguiéndole en orden decreciente la simpatectomía torácica por hiperhidrosis con 3 casos (16,6%), la toracoscopia diagnóstica por tumores parenquimatosos con otros 3 casos (16,6%) y el hemotórax coagulado con dos casos (11,1%). Se les practicó el proceder quirúrgico curativo a 15 enfermos (83,3%), excepto en las toracoscopias diagnósticas que fueron para estadiación de tumores pulmonares y toma de biopsia.

Introducción

Desde 1910 se considera al profesor Hans Christian Jacobaeus el padre de la toracoscopia [1], y el desarrollo de los equipos endoscópicos y los refinamientos en las técnicas quirúrgicas han expandido la cirugía video-toracoscópica de procedimientos puramente diagnósticos a terapéuticos [2].

La toracoscopia es un procedimiento que permite la visualización endoscópica del espacio pleural para examen de la pleura parietal y visceral así como los órganos subyacentes.

En la actualidad son múltiples las indicaciones de esta técnica en cirugía torácica, que van desde el tratamiento del neumotórax y la enfermedad bullosa [3], hasta la extirpación de tumores mediastinales, lesiones de la glándula tímica y otras.

A partir de la década del 70 renació el interés por el uso de la toracoscopia como método diagnóstico en derrames pleurales, estadificación del cáncer, masas de la pared, infiltrados pulmonares focales, extracción de cuerpos extraños, estudio y evaluación de un tratamiento en los neumotórax, etc.

En los últimos años la toracoscopia tomó auge por la introducción del video y amplificación endoscópica de imágenes a través de la cirugía de invasión mínima (CIM).

Con el advenimiento de la cirugía de mínima invasión en nuestro servicio y los elementos enunciados nos motivó conocer los resultados de este proceder.

Material y método

Se realizó un estudio retrospectivo, descriptivo y longitudinal de todos los pacientes que se le practicó toracoscopia en el departamento de cirugía de mínimo acceso en el Hospital Universitario "Celia Sánchez Manduley" de Manzanillo, provincia de Granma de forma electiva, en un período de cinco años.

Se tomaron los datos de los expedientes clínicos de cada enfermo en el departamento de archivo y estadística del hospital como edad, sexo y antecedentes patológicos personales, diagnóstico al ingreso, terapéutica empleada antes del proceder e indicación de la toracoscopia.

Todos los casos fueron seguidos en la consulta de mínimo acceso del centro con seguimiento clínico, radiológico y hemogasométrico.

Resultados

Nuestra serie incluye 18 pacientes a los que se le practicó toracoscopia. Durante el período comprendido de enero 2000 a diciembre 2004, en este periodo se realizaron 1315 procedimientos por CIM y de ellos 18 (1,36% ) fueron videotoracoscopia. Todos nuestros casos fueron intervenidos de forma electiva, con una estadía pos operatoria de 3 días.

En la tabla 1 se muestra la distribución de los casos según el diagnóstico que motivaron el proceder toracoscópico.

Tabla 1. Distribución de casos según diagnostico y proceder terapéutico.
(fuente: expedientes clínicos H.C.S.M.)
Diagnóstico Proceder terapéutico Nº de casos %
Hiperhidrosis. Simpatectomía torácica. 3 16,6
Tumor de pulmón. Toracoscopia diagnóstica 3 16,6
Neumotórax recidivante. Resección de bullas y pleurectomía parietal. 10 55,5
Hemotórax coagulado. Evacuación de coágulo y lavado de la cavidad pleural. 2 11,1

Teniendo en cuenta las diferentes indicaciones de toracoscopia, como se nombra en la introducción, en nuestra serie se realizaron 10 videotoracoscopia (55,5%) por neumotórax recidivantes por bullas enfisematosas que no se resolvieron con el tratamiento tradicional. En dos pacientes fue necesario realizar toracotomía por fuga de aire persistente y no poder localizar la lesión endoscópicamente; en uno de ellos se realizó toracotomía en dos tiempos por tener antecedentes de neumotórax bilateral por bullas enfisematosa de base ancha.

En la casuística que presentamos 3 toracoscopias (16,6%)  fueron por hiperhidrosis del miembro superior derecho o izquierda a los que se le realizo simpatectomía; tres fueron por tumores pulmonares para estadiación con biopsia (16,6%) y dos por neumotórax coagulados secundarios a traumas cerrados de tórax (11,1%). No se detectaron complicaciones inherentes al proceder terapéutico.

El índice de conversión fue de 11,1% en nuestra serie.

Discusión

La modificación del instrumental quirúrgico y de la formación de imágenes en monitores de televisión, facilitan la expansión de la toracoscopia como medio diagnóstico y terapéutico [4], procedimiento que tradicionalmente requería de una toracotomía convencional. En la actualidad pueden ser realizados exitosamente mediante esta moderna técnica.

En cualquier proceder quirúrgico se reconocen contraindicaciones que pueden ser absolutas o relativas; entre las primeras tenemos: sínfisis pleural, imposibilidad para tolerar ventilación de un solo pulmón, insuficiencia respiratoria con altas presiones de la vía aérea y neumonectomía contralateral. Como relativas se han citado las toracotomías o toracoscopia previas [5].

Loddenkemper y Boutin [6] dividen las indicaciones en diagnósticas y terapéuticas. Entre las primeras señalan los derrames pleurales, malignos o no, enfermedades parenquimatosas pulmonares, procedimientos de estadiación de cáncer pulmonar y esofágico, así como tumores mediastinales, fundamentalmente de los ganglios linfáticos, ya sean linfomas o metástasis de otras neoplasias.

Como puede observarse nuestras indicaciones fueron los neumotórax recidivantes. hemotórax coagulado, tumores pulmonares e hiperhidrosis de los miembros superiores, similares a los autores consultados [3].

Uno de los campos en que se ha introducido la vídeo toracoscopia con mejoría significativa de la calidad de vida y de la función pulmonar es la cirugía de reducción del volumen pulmonar en pacientes que sufren enfisema severo [7,8]. Nosotros carecemos de esta experiencia pero ya damos nuestros primeros pasos en los enfermos con bullas enfisematosas gigantes y no es el objetivo de nuestro trabajo.

La estadía postoperatoria promedio en nuestros casos fue similar a la literatura consultada con una estadía media de 3 días para pacientes tratados mediante vídeo toracoscopia [9,10].

El índice de conversión se comportó similar a lo reportado por otros autores [10] que es de un 10,6% y la nuestra fue de 11,1%.

Conclusiones

La toracoscopia es un excelente proceder, que debe ser considerada juiciosamente al planear la intervención con fines diagnósticos, terapéuticos o ambos de cada paciente en particular y de acuerdo a la disponibilidad de recursos del lugar donde va a ser tratado, siendo útil en la evaluación y tratamiento de un gran número de entidades intratorácicas.

Bibliografía

1. Jacobeus HC. Possibility of the use of the cystoscope for the investigation of serous cavities. Munch Med Wochenschr 1910; 57: 2090.
2. Yamaguchi A, Shinonaga M, Tatebe S, Souma T, Tsuchida M, Saito A. Thoracoscopic stapled bullectomy supported by suturing. Ann Thorac Surg. 1993 Sep; 56(3): 691-693.
3. Wakabayashi A. Thoracoscopic technique for management of giant bullous lung disease. Ann Thorac Surg. 1993 Sep; 56(3): 708-712.
4. Yamaguchi A, Shinonaga M, Tatebe S, Souma T, Tsuchida M, Saito A. Thoracoscopic stapled bullectomy supported by suturing. Ann Thorac Surg. 1993 Sep; 56(3): 691-693.
5. Mineo TC, Pompeo E. Reduction pneumoplasty for severe emphysema. Does the debate await a neat sentence? Minerva Chir. 2002 Oct; 57(5): 625-633.
6. Soon SY, Saidi G, Ong ML, Syed A, Codispoti M, Walker WS. Sequential VATS lung volume reduction surgery: prolongation of benefits derived after the initial operation. Eur J Cardiothorac Surg. 2003 Jul; 24(1): 149-153.
7. Fischel RJ, McKenna RJ Jr. Video-assisted thoracic surgery for lung volume reduction surgery. Chest Surg Clin N Am. 1998 Nov; 8(4): 789-807.
8. De Giacomo T, Rendina EA, Venuta F, Moretti M, Mercadante E, Mohsen I, Filice MJ, Coloni GF. Bullectomy is comparable to lung volume reduction in patients with end-stage emphysema. Eur J Cardiothorac Surg. 2002 Sep; 22(3): 357-62.
9. Lewis RJ, Caccavale RJ, Sisler GE. Video assisted thoracic surgery. En: Pearson FG, Deslauries J, Ginsberg RJ, Hiebert CA, McKneally MF, Urschel HC Jr. (eds). Thoracic Surgery. New York: Churchill Livingstone; 1995: 917-29.
10. Fuentes Valdés E, Díaz Calderín JM, Huerta Gamboa C: Videotoracoscopia: Nuestra Experiencia Rev. Cubana Cir 2001.40 (2): 1-13.

 

Artículo anteriorÍndice de la revistaArtículo siguiente

 

Código de conductaCIRUGEST suscribe y acepta el código de conducta para sitios web de salud y medicina de la Health On the Net Foundation Correo1.gif (3506 bytes)Enviad vuestras ideas, sugerencias, ayudas y comentarios al Administrador de CIRUGEST.