ISSN: 1576-2025

La exploración ultrasonográfica de la región inguinal normal.
Santiago Luis Solís Chávez1, René S. Borges Sandrino2, Nahiví Bencomo Rodríguez3
1Profesor Auxiliar de Cirugía, 2Profesor Asistente de Cirugía, 3Especialista de Primer Grado en Imagenología
Servicio de Cirugía General. Hospital Universitario "Doctor Carlos J. Finlay". Ciudad de La Habana. Cuba.
[Arch Cir Gen Dig, 14 May 2007 © Cirugest]

Solís Chávez SL, Borges Sandrino RS, Bencomo Rodríguez N
La exploración ultrasonográfica de la región inguinal normal.
Arch Cir Gen Dig 14 May 2007. Disponible en: http://www.cirugest.com/revista/2007/08/2007-05-14.htm

Resumen

Se estudiaron mediante ultrasonido 23 sujetos sanos (46 regiones inguinales) para determinar la anatomía ultrasonográfica de la misma. El ligamento inguinal, aunque no visible ultrasonográficamente pero sí reconocible clínicamente, es uno de los puntos de referencia más importantes y fáciles de identificar. Una vez localizado permite ubicar en posición superomedial al conducto inguinal el cual en condiciones normales no es visible. Por debajo y fuera del ligamento inguinal se hallan dos compartimentos o lagunas; la más externa es la muscular que contiene principalmente al músculo psoas que se extiende desde su inserción retroperitoneal. La laguna medial contiene a los vasos femorales y se separa de la anterior por el ligamento ileopectíneo, pudiéndose identificar a la arteria por su posición lateral en relación con la vena. Los vasos epigástricos pueden ser identificados y permiten ubicar la posición del anillo inguinal profundo.

Introducción

El diagnóstico de hernia inguinal ha sido tradicionalmente clínico por la facilidad con que puede ser realizado ante un paciente con una masa de determinadas características en la región inguinal, lo que ha llevado a que casi no se empleen medios diagnósticos para corroborar el diagnóstico, aún en aquellos casos en que el cirujano pueda tener dudas.

La herniografía o peritoneografía ha sido hasta el presente el medio diagnóstico más utilizado cuando se sospecha una hernia oculta o en una localización no habitual pero el hecho de invadir la cavidad peritoneal al inyectar un contraste, le ha ganado pocos adeptos a este método aunque se reportan con él una alta sensibilidad y especificidad [1].

El ultrasonido por ser un medio no invasivo reúne algunas de las características ideales para estudiar la región inguinal pero la complicada anatomía de la zona ha sido un obstáculo para su empleo rutinario por parte de los radiólogos lo que junto al criterio de la mayoría de los cirujanos que consideran que el diagnóstico de la hernia inguinal no necesita recurrir a medios complementarios.

En oposición a estos criterios, este medio ofrece algunas ventajas que ni la misma exploración física brinda: en primer lugar la ecografía es indolora, no invasiva y permite un estudio fisiológico y dinámico en tiempo real de toda la región con el paciente en diferentes posiciones, incluso de pie; localiza la masa y su ubicación en relación a los vasos epigástricos o femorales por lo que supera a la exploración física en algunos casos, permitiendo una mejor planificación de la intervención; precisa las características de la masa lo que ayuda a conocer de antemano cuál es el contenido; con ella se puede explorar la región contralateral y determinar la existencia de una hernia oculta y en aquellos pacientes que refieren molestias de la región pero con un examen físico negativo podría ayudar a esclarecer la causa [2][3][4][5].

Métodos

Se estudiaron 23 sujetos masculinos sanos (46 regiones inguinales) con edades comprendidas entre los 18 y los 64 años de edad, previo consentimiento para participar en el estudio. Antes de la realización del ultrasonido (US) se procedió al examen físico de la región inguinal en cada uno de ellos por parte del cirujano para asegurar que no habían alteraciones de la región.

Para el estudio se empleó un equipo de ultrasonido ALOKA ALFA 5 con un transductor lineal multifrecuencia que va de 7.5 MHz a 13 MHz.

Todos los pacientes fueron estudiados en decúbito supino sin esfuerzo, con maniobra de Valsalva y en posición de pie para poder apreciar la fisiología y el dinamismo de la región inguinal.

Resultados

La primera y mas importante referencia anatómica es el ligamento inguinal que aunque no es visible al ultrasonido es fácilmente localizable ya que constituye un espesamiento de la aponeurosis de la fascia que recubre el músculo oblicuo mayor del abdomen e inserta por arriba y lateral en la espina iliaca anterosuperior y por debajo y medial en el tubérculo del pubis describiendo un curso oblicuo de arriba y lateral a abajo y medial.

Por encima y medial a este ligamento queda el conducto inguinal mientras que por debajo y lateral al mismo está el canal femoral en su recorrido hacia el muslo. Este canal femoral puede ser dividido desde el punto de vista ultrasonográfico en dos compartimentos o "lagunas" [6]: la lateral y superior corresponde a la laguna muscular y la medial e inferior a la laguna vascular donde se ubican los vasos femorales que constituyen otra de las referencias importantes de la región (Fig. 1).

Corte longitudinal inmediatamente por encima del ligamento inguinal de la región inguinal izquierda. Observe las lagunas vascular y muscular (trazo grueso). La arteria femoral ocupa una posición lateral a la vena. El ligamento ileopectípeneo (trazo fino) divide ambos compartimentos. Figura 1. Corte longitudinal inmediatamente por encima del ligamento inguinal de la región inguinal izquierda. Observe las lagunas vascular y muscular (trazo grueso). La arteria femoral ocupa una posición lateral a la vena. El ligamento ileopectípeneo (trazo fino) divide ambos compartimentos.
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El conducto inguinal permite el paso entre el retroperitoneo y el escroto del cordón espermático que contiene a los vasos espermáticos, nervios y el conducto deferente en el hombre mientras que en la mujer da paso al ligamento redondo. Emerge desde detrás del peritoneo y se ubica lateral a él en su recorrido hacia el escroto y en contacto con los vasos epigástricos. El orificio por donde emerge el cordón espermático está labrado en la fascia transversalis y se denomina orificio inguinal profundo incorporándose al conducto inguinal en su curso hacia el escroto, pasando hacia el escroto por el anillo inguinal superficial cerca del tubérculo del pubis. En este recorrido los vasos epigástricos, ramas de los femorales y visibles al ultrasonido, cruzan por debajo y perpendicular al conducto inguinal e inmediatamente por debajo y medial al anillo inguinal profundo, facilitando el poder delimitar ante una hernia si es directa o indirecta. En sujetos sin alteraciones casi nunca se puede identificar en el ultrasonido las estructuras del cordón espermático (Fig. 2).

Corte longitudinal del conducto inguinal izquierdo. Estudio Doppler donde pueden apreciarse los vasos femorales y la posición de los vasos epigástricos. El anillo inguinal profundo queda inmediatamente por fuera y arriba de los vasos epigástricos. Figura 2. Corte longitudinal del conducto inguinal izquierdo. Estudio Doppler donde pueden apreciarse los vasos femorales y la posición de los vasos epigástricos. El anillo inguinal profundo queda inmediatamente por fuera y arriba de los vasos epigástricos.
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Por debajo y lateral al ligamento inguinal se encuentra el canal femoral constituido por las lagunas vascular y la muscular, separadas ambas por el ligamento ileopectíneo. En la laguna vascular lo más llamativo desde el punto de vista ultrasonográfico son los vasos femorales donde la arteria es fácilmente reconocible por encontrase inmediatamente por fuera de la vena y algo superior (Fig. 3) mientras que la laguna muscular ocupa la porción lateral del canal y es una extensión de los músculos que procedentes del retroperitoneo se van a insertar en la región anterior del muslo. En esta laguna el músculo psoas ocupa el mayor volumen y puede ser seguido retroperitonealmente.

Corte longitudinal inmediatamente por debajo del ligamento inguinal izquierdo donde se aprecia el canal femoral. Observe en la laguna vascular las posiciones de la arteria y la vena femoral. Figura 3. Corte longitudinal inmediatamente por debajo del ligamento inguinal izquierdo donde se aprecia el canal femoral. Observe en la laguna vascular las posiciones de la arteria y la vena femoral.
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Conclusiones

El estudio ultrasonográfico de la región inguinal es un examen que permite el reconocimiento de los diferentes elementos morfofisiológicos que la componen y su conocimiento constituye la base para el estudio de las alteraciones que pueden presentarse.

Bibliografía

1. Ekberg O. Inguinal herniography in adults: Technique, normal anatomy and diagnostic criteria. Radiology 1981; 138:31-36.
2. Gilja OH Ultrasonography for surgeons. Scand J Gastroenterol 2005;40(6):615-6.
3. Park SJ, JooWL, young TK et al. Diagnosis of pelic congestion syndrome using transabdominal and trnasvaginal sonography. AJR 2004; 182: 683-688.
4. Chen SC, Lee CC, Liu YP, Yen ZS, Wang HP, Huei-Ming Ma M, Fang CC et al. Ultrasound may decrease the emergency surgery rate of incarcerated inguinal hernia. Scand J Gastroenterol 2005;40(6):721-4.
5. Alam A, Nice C, Uberoi R. The accuracy of ultrasound in the diagnosis of clinically occult groin hernias in adults. Eur Radiol 2005 Dec;15(12):2457-61.
6. Arce J. Región inguinal: ultrasoniografía. Rev Chilena Radiología 2004; 10(2):58-69.

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